Colombia sigue consolidándose como uno de los países con mayor potencial para el turismo de naturaleza en América Latina. La diversidad de ecosistemas, que incluye selvas, montañas, ríos y costas, ha permitido que cada vez más viajeros busquen experiencias al aire libre, alejadas del turismo masivo.
Regiones rurales han comenzado a recibir visitantes interesados en caminatas ecológicas, observación de aves, contacto con comunidades locales y recorridos por áreas naturales protegidas. Este tipo de turismo no solo promueve la conservación ambiental, sino que también genera ingresos para familias campesinas y emprendimientos comunitarios.
El turismo de naturaleza se perfila como una de las principales apuestas del país para un desarrollo más equilibrado y responsable.

