Una luz de esperanza se abrió en las últimas horas en la frontera colombo-ecuatoriana, Ipiales y Tulcán, ante la orden emanada de la Comunidad Andina (CAN), para que Colombia y Ecuador, retiren los aranceles recíprocos que en estos momentos provocan la más grave crisis en las relaciones entre los dos países.
En ese sentido, el organismo dio un plazo de 10 días para dejar sin efecto las medidas, al considerar que los mencionados aranceles afectan de manera grave el comercio subregional, a la vez que vulneran los acuerdos vigentes en el marco del bloque andino.
La decisión fue adoptada por la Secretaría General de la CAN mediante las resoluciones 2581, 2582 y 2583, en las que concluyó que las restricciones comerciales impuestas entre los dos países incumplen el Acuerdo de Cartagena, firmado en 1969 y base jurídica del proceso de integración andino.
No se pueden imponer cobros
La CAN señaló que Ecuador no puede establecer de manera unilateral cobros adicionales a productos provenientes de Colombia dentro del comercio andino, debido a que estas medidas son incompatibles con las normas de libre comercio que rigen entre los países miembros.
La Secretaría General de la CAN determinó que los aranceles y demás restricciones aplicadas en las fronteras perjudican el intercambio de bienes dentro de la subregión y contradicen el Programa de Liberación Comercial, mecanismo que garantiza el libre tránsito de mercancías entre los integrantes del bloque.
“La Comunidad Andina exhorta a Ecuador y Colombia a fortalecer los mecanismos de cooperación y coordinación bilateral en materia de cojntrol fronterizo (…) a fin de atender las problemáticas de seguridad identificadas en las zonas de frontera mediante acciones conjuntas, sin afectar el normal desarrollo del comercio subregional”, señala el documento.
Vehemente llamado
Es de destacar que la CAM únicamente puede intervenir y tomar este tipo de decisiones sobre sus países miembros: Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú. En las últimas semanas, Ecuador incluso había planteado la posibilidad de abandonar el bloque y acercarse al Mercosur en medio de las tensiones comerciales.
Antecedentes
La disputa comercial entre Colombia y Ecuador, que comenzó el pasado 21 de enero de 2026, cuando el gobierno ecuatoriano anunció la imposición de una denominada “tasa de seguridad” a los productos provenientes de Colombia, ha generado afectaciones en el intercambio binacional.
La intervención de la Comunidad Andina busca restablecer las condiciones de libre comercio dentro de la región y evitar un mayor deterioro de las relaciones comerciales entre las dos economías.
Con esta decisión, la CAN reiteró que mantener aranceles y restricciones entre socios comerciales afecta directamente la competitividad regional, genera incertidumbre para empresarios y exportadores, y debilita el funcionamiento del mercado subregional.
TITULO (RECUADRO)
Una crisis histórica
El comercio en la frontera entre Ecuador y Colombia atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. Empresarios de ambos lados advierten una caída drástica en el intercambio tras la entrada en vigor de nuevos aranceles impulsados por los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro, medio de una escalada comercial que ya está impactando el empleo, la logística y la dinámica económica en la zona limítrofe. Se calcula que entre Colombia y Ecuador, la crisis ha ocasionado la perdida de 400 mil empleos.
Noboa defendió estas medidas —que comenzaron en febrero con tarifas más bajas— argumentando que Colombia no ha hecho lo suficiente para combatir el narcotráfico en la frontera compartida de 586 kilómetros, además de señalar un déficit comercial desfavorable para su país. Petro, por su parte, ha rechazado estos señalamientos.
Caída del comercio
En terreno, los efectos ya son visibles. Según Carlos Bastidas, presidente de la Asociación de Transporte Pesado del Carchi, el flujo de mercancías ha caído de forma abrupta. “Es un capricho, es un ego muy elevado de los dos presidentes que han ido incrementando esto, nos ha causado un daño social en nuestra frontera que era muy dinámica”, afirmó. Incluso advirtió que “el movimiento de mercadería es lo mínimo” y que podría llegar a cero en los próximos días.
Un reflejo de esta situación es lo que ocurre en el Puente Internacional Rumichaca, donde normalmente esperaban hasta 150 camiones para cruzar y en estos momentos, a duras penas se ven cinco de esa clase de vehículos.




