Colombia deja atrás más de tres décadas sin datos: el nuevo censo económico urbano es un legado para todos

La relevancia del censo va más allá de cifras: esta herramienta permite que gobernantes, inversionistas, empresarios y ciudadanos tengan una radiografía realista de cómo se mueve la economía urbana del país —incluyendo comercio, manufactura, servicios e informalidad— para diseñar políticas, programas o iniciativas con base en datos actualizados.

Entre los avances más significativos figura la incorporación de variables que antes pocas veces se consideraban, como la participación de mujeres en unidades económicas, el reconocimiento de la economía popular y la visibilidad de los negocios con componente étnico-racial.

La directora del DANE lo resumió así: esta información es un “bien público” y constituye un patrimonio para el presente y el futuro del país.
Ahora el gran desafío será que los distintos niveles del Estado —municipal, departamental y nacional— aprovechen estos datos para traducirlos en transformaciones concretas: mayor inclusión, mejor apoyo al emprendimiento, modernización de la economía urbana

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