En el marco del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, Colombia se une en un acto colectivo que trasciende el homenaje para convertirse en un llamado a la acción, la reflexión, la construcción de paz, reconciliación y memoria
Esta fecha no solo recuerda el dolor vivido por millones de personas, sino que reafirma un pacto de país: escuchar, reconocer y dignificar a las víctimas como protagonistas de la transformación social.
Colombia cuenta con más de 10 millones de víctimas del conflicto armado, historias de vida marcadas por la resiliencia. Hoy 9 de abril es el día en que esas voces se elevan y encuentran eco en toda la nación.
Desde el Gobierno se ha reiterado que la reparación integral de las víctimas no es una opción, sino una obligación. En este propósito, garantizar el derecho a la educación ha sido una prioridad. A la fecha, el 95% de las niñas, niños y adolescentes víctimas del conflicto armado acceden al sistema educativo, un avance significativo frente al 59,76% registrado en 2012.
Este progreso ha sido posible gracias a la implementación de rutas de acceso y permanencia en el sistema educativo, que incluyen estrategias como el transporte escolar, el Programa de Alimentación Escolar y las residencias escolares, así como el fortalecimiento de los sistemas de información mediante la articulación entre entidades del Estado. Estas acciones buscan asegurar que las trayectorias educativas de la población víctima se desarrollen en condiciones de equidad y continuidad.
De los 1.533.212 niños, niñas y adolescentes reconocidos como víctimas en el Registro Único de Víctimas (corte mayo 2025); 1.459.905 se encuentran atendidos en los niveles de educación preescolar, básica y media, lo que refleja el compromiso institucional con la garantía de sus derechos.
En este Día Nacional de la Memoria, el país también hace un llamado a fortalecer la solidaridad con quienes han sufrido el desplazamiento, la pérdida y la violencia, promoviendo una participación ciudadana activa en la defensa de los derechos humanos y el reconocimiento del papel fundamental de las mujeres en la construcción de paz.
Hoy, más que nunca, Colombia reafirma: las víctimas están en el centro. Con la memoria como guía y la educación como camino, el país avanza hacia un futuro de justicia, reconciliación y paz duradera.


