
Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que los docentes en Colombia enfrentan mayores dificultades para mantener la disciplina y el orden dentro de las clases, lo que representa un desafío creciente en el sistema educativo.
El estudio indica que los profesores dedican alrededor del 18 % de su tiempo en clase a gestionar el comportamiento de los estudiantes, una proporción significativa que en Colombia equivale a casi 11 minutos por cada hora de clase, y que supera la media internacional. Esta carga adicional puede afectar la calidad del proceso de enseñanza y contribuir al estrés laboral docente.
¿Qué están experimentando los docentes?
Profesores con años de experiencia han señalado que mantener la atención y el orden de los estudiantes es cada vez más difícil. En muchos salones, las interrupciones o actividades ajenas a la clase —como conversaciones constantes o distracciones— consumen tiempo pedagógico valioso.
Este fenómeno no es exclusivo de Colombia; un estudio reciente en países de la OCDE también ha identificado que la disciplina dentro de las aulas representa un desafío creciente para los docentes, y que gestionar comportamientos disruptivos suele implicar mayores niveles de estrés.
Consecuencias para el sistema educativo
Analistas educativos advierten que el aumento del tiempo dedicado al control del orden en clase puede:
- Reducir el tiempo efectivo de enseñanza, afectando el aprendizaje de los estudiantes.
- Aumentar la carga emocional y laboral para los docentes, lo que podría contribuir a la deserción profesional en el mediano plazo.
- Exigir nuevas estrategias y herramientas pedagógicas para apoyar a los profesores en la gestión de aula y la atención a estudiantes con necesidades diversas.
¿Qué factores influyen en este reto?
Expertos en educación señalan que cambios en los comportamientos estudiantiles, el uso de dispositivos móviles en clase y las demandas externas sobre los docentes pueden influir en la percepción de desorden en el aula. Además, las dinámicas sociales y emocionales de los estudiantes también se reflejan en la gestión de las clases.




