Colombia no partía como una de las candidatas para ganar el Mundial. De hecho, todavía no lo es. Antes de la Copa, además, la tricolor pasó por una mala racha que culminó con las derrotas frente a Croacia y Francia en los amistosos de marzo que dejaron malas sensaciones.
Ahora, cuatro meses más tarde, la tricolor ha desplegado un juego ofensivo, con la presión alta como base y sin depender en particular de un integrante de la plantilla.
El partido ante Ghana es prueba de la sentencia anterior: Luis Díaz, la actual figura de Colombia, apareció poco ante la defensa que planteó Carlos Queiroz. James Rodríguez, mientras tanto, fue sustituido en el descanso. No fue el mejor partido del ex jugador del Real Madrid. Richard Ríos ingresó en su lugar para ofrecer más potencia física y despliegue.
La defensa, más que fuerte
La defensa ha sido una de las bases del buen funcionamiento de Colombia. Los cafeteros solo han recibido un gol en lo que va del torneo: Uzbekistán, en la fase de grupos, fue el equipo que logró marcarle a los dirigidos por Néstor Lorenzo.
La profundidad de Daniel Muñoz y de Johan Mojica en las bandas se complementan con el gran nivel de su zaga: Dávinson Sánchez y Jhon Lucumí se han posicionado con frialdad como una pareja de centrales compatible.
Gustavo Puerta estabiliza al mediocampo
En la zona medular también se ha presentado una variante. Richard Ríos era un titular indiscutible en el doble pivote. Sin embargo, durante el Mundial ha sido Gustavo Puerta, el joven jugador del Racing de Santander, el encargado de integrar línea de volantes con Jefferson Lerma.
La delantera, quizás el único punto mejorable
En ataque, Colombia es un equipo generador. No obstante, en varias oportunidades le ocurrió el mismo problema: generan demasiadas ocasiones, a veces en avalancha, pero definen pocas. Contra Portugal, por ejemplo, generaron seis tiros al arco. Ninguno vio portería.
Ante Ghana, Luis Díaz estuvo con la pólvora mojada. El extremo del Bayern anotó en fuera de juego el que era el 2-0 y minutos más tarde falló un mano a mano con el portero rival.
Jhon Córdoba se retiró lesionado en el primer tiempo. Luis Javier Suárez creó la opción del gol ante Ghana pero tampoco tuvo el protagonismo esperado.
Lo importante para el combinado cafetero fue el resultado.
Ganar, sea por la mínima o por goleada, es la tarea en un Mundial.
No vale exponer un juego vistoso para luego caer en la trampa de la eliminación.
Es ganar o ganar. Y Colombia, hasta ahora, está manejando de una forma llamativa los resultados en esta Copa del Mundo.



