
Daños estructurales y fallas geológicas obligarían a replantear la infraestructura del corredor Bogotá–Villavicencio
La crisis en el kilómetro 46 de la vía al Llano vuelve a encender las alertas en Colombia. La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) advirtió que el deterioro en este tramo es tan grave que su recuperación ya no sería viable, por lo que plantea la construcción de un túnel paralelo como solución definitiva.
El problema se originó por la pérdida total de la banca de la carretera, luego de que el río Negro invadiera el trazado vial, arrastrando parte de la infraestructura y dejando sin paso un punto clave del corredor entre Bogotá y Villavicencio.
Un punto crítico con fallas recurrentes
El kilómetro 46 no es un caso aislado. Desde hace años, este sector ha registrado derrumbes y afectaciones constantes debido a la inestabilidad del terreno, la acción de las lluvias y cambios en el cauce de los ríos.
De hecho, desde 2023 el tramo presenta interrupciones frecuentes y no ha logrado recuperar su operación normal. La situación se agrava porque entre los kilómetros 46 y 50 existen múltiples puntos críticos, lo que evidencia un problema estructural en toda la zona.
A nivel general, el corredor vial suma cerca de 90 puntos vulnerables, lo que lo convierte en una de las rutas más complejas del país en términos geológicos y de mantenimiento.
Túnel paralelo, la solución planteada
Ante la magnitud de los daños, la ANI propone construir un túnel paralelo al túnel Renacer, que permita reemplazar el tramo afectado y garantizar la movilidad en la región.
Según los análisis técnicos, las afectaciones son tan severas que las intervenciones tradicionales ya no son suficientes, por lo que se requiere una solución de fondo y de largo plazo.
Además, la entidad ha solicitado recursos al Gobierno Nacional y estudios técnicos adicionales para definir la viabilidad del proyecto y acelerar su ejecución.
Impacto económico y social
El deterioro de la vía al Llano no solo afecta la movilidad, sino también la economía nacional. Este corredor es clave para el transporte de alimentos y mercancías desde los Llanos Orientales hacia el centro del país.
Cada cierre genera pérdidas millonarias en transporte de carga y pasajeros, además de retrasos logísticos que pueden aumentar los costos hasta en un 50 %.
Más de 500 poblaciones dependen de esta vía, lo que evidencia su importancia estratégica para el abastecimiento y la conectividad regional.
Riesgo creciente por temporada de lluvias
La ANI también alertó que la llegada de nuevas lluvias podría empeorar la situación, incrementando la probabilidad de nuevos colapsos en la zona.
Por ello, hizo un llamado a autoridades locales y regionales para fortalecer los planes de gestión del riesgo y preparar respuestas ante posibles emergencias, ya que el problema ya no es solo de mantenimiento, sino de estabilidad estructural del territorio.



