A solo siete días del inicio del calendario académico 2026, Cundinamarca enfrenta una crisis educativa sin precedentes. Más de 40.000 niños, niñas y adolescentes permanecen sin formalizar su matrícula en los 116 municipios no certificados del departamento, mientras el reloj avanza inexorable hacia el 19 de enero, fecha límite para completar el proceso.
El gobernador Jorge Emilio Rey lanzó un llamado desesperado a las familias: «No podemos permitir que ningún niño o niña de Cundinamarca se quede sin educación. Las familias deben entender que la matrícula no es un trámite opcional, es una condición necesaria para garantizar el acceso oportuno a la educación».
La situación es especialmente crítica porque el año lectivo iniciará el 26 de enero, dejando apenas una semana para que miles de familias formalicen la vinculación de sus hijos al sistema educativo oficial. Sin este trámite, los estudiantes no podrán acceder desde el primer día a beneficios fundamentales como el programa de alimentación escolar y el transporte, herramientas esenciales para evitar la deserción.
La Secretaría de Educación reportó que se han registrado aproximadamente 130.000 estudiantes matriculados, pero esta cifra está muy por debajo de la meta. Las causas del retraso son múltiples y complejas. En zonas rurales, la necesidad de trabajar desde temprana edad para contribuir a la economía familiar obliga a muchos jóvenes a postergar o abandonar sus estudios.
La distancia entre las viviendas y las instituciones educativas, la falta de transporte escolar, la ausencia de oferta educativa completa en veredas apartadas y, en algunos casos, situaciones de violencia o desplazamiento forzado, contribuyen a que miles de personas queden por fuera del sistema. También existe un grupo significativo de población migrante que no está familiarizada con los procedimientos administrativos del sistema educativo colombiano.
En municipios como Fusagasugá, el proceso sigue cronogramas estrictos. La renovación de matrícula para estudiantes antiguos se realizó del 14 al 16 de enero, mientras que la matrícula para nuevos ingresos está programada del 15 al 23 de enero. La Institución Educativa Municipal Instituto Técnico Agrícola Valsálice notificó que no dispone de cupos, obligando a las familias a buscar alternativas en otras instituciones.
En Soacha, el municipio más poblado de Cundinamarca con aproximadamente 700.000 habitantes, la situación adquiere dimensiones críticas. La Secretaría de Educación habilitó puntos presenciales con cita previa donde las familias pueden resolver novedades y asegurar cupos en el sistema oficial. Sin embargo, la demanda supera ampliamente la capacidad de atención.
Las instituciones educativas han flexibilizado horarios durante esta semana final, habilitando jornadas extendidas desde las 7:00 a.m. hasta las 7:00 p.m. e incluso abriendo los sábados para facilitar que las familias trabajadoras puedan realizar el trámite. Equipos móviles se desplazan a veredas apartadas donde residen familias con dificultades de transporte.
La Secretaría implementó una estrategia de comunicación masiva utilizando emisoras comunitarias, vallas informativas, perifoneo en barrios, mensajes de texto y videos en redes sociales explicando paso a paso el proceso. Sin embargo, muchas familias rurales no tienen acceso regular a estos medios o no comprenden la urgencia del trámite.
El impacto de no formalizar la matrícula va más allá del primer día de clases. Los estudiantes que ingresan tardíamente enfrentan desventajas académicas al perderse las primeras semanas de nivelación. También experimentan dificultades de adaptación social al incorporarse cuando sus compañeros ya establecieron grupos de amistad.
Además, la matrícula tardía o la no matrícula compromete la planificación institucional. Las escuelas calculan docentes necesarios, alimentación escolar, rutas de transporte y materiales pedagógicos con base en datos de matrícula. Sin información precisa, esta planificación falla, generando desabastecimientos o sobrantes costosos.

