Emilio Jiménez Santiusti

Clasificamos otra vez…

Por: Emilio Jiménez Santiusti

Para quienes no tienen el placer de emocionarse por el fútbol va esta columna; voy a tratar de hacérselos entender aun sabiendo y aclarando que el sentimiento de ser un hincha es incomparable e incomprensible. Creo que al padre del psicoanálisis Sigifredo Freud se le pasó reflexionar sobre ese bello comportamiento que únicamente lo entrega el deporte más hermoso del mundo.

Lo vivido el miércoles anterior en el estadio Libertad no tiene precio, hace mucho tiempo no miraba lágrimas de alegría, de pronto en el 2019, cuando pasamos a la final con Junior, porque necesitábamos que América le gane a Millos en el Campín, y así se dio. Pero ante Envigado fue diferente, ya que iniciamos perdiendo, nos comimos un penalti y llevábamos dos palos creo, entonces, en la tribuna se empieza a escuchar: “no se nos va a dar” o “estamos de malas” … Eso contagia, y uno como hincha se encomienda a todos los Santos para que den una mano y entre ese bendito balón.

Resaltando nuevamente que es un sentimiento incomparable y único, lo podría acercar con quienes tienen la posibilidad de meditar o de realizar actividades que realmente apartan de pensamientos cotidianos, es decir, el cerebro solamente se dedica a poner todos los sentidos en dicha acción. Cuando su equipo debe ganar para clasificar, y ataca y ataca y no entra la bola, su emoción y su pensar únicamente están en que llegue el hermoso gol.

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A medida que su cerebro suspende pensamientos (proyectos, trabajo, hijos, problemas, etc.), mientras está en una dinámica, eso, por encima, podría medio acercarse a lo que siente un hincha en los 90 minutos. Si usted con yoga, ejercicio o al tocar un instrumento musical, al leer, entre otros, pone su concentración en ese accionar, pues siga con esa actividad porque, además, le está ayudando a despejar su cerebro.

Lo invito a ser hincha, a enamorarse del Deportivo Pasto, porque cuando lo logra, este equipo lo lleva a que su cerebro se centralice en él. Una especie de meditación que tanto la recomiendan por estos días. Aclarando que no siempre es alegría.