El histórico clásico del fútbol escocés entre Rangers y Celtic volvió a estar marcado por la polémica y la violencia. Lo que comenzó como un intenso partido terminó en una batalla campal entre aficionados, generando escenas de caos dentro y fuera del estadio y obligando a la intervención de las autoridades.
El encuentro, disputado en el Ibrox Stadium de Glasgow, tuvo todos los ingredientes de un duelo de alto voltaje. Desde el inicio, ambos equipos protagonizaron un partido cargado de emociones, con ocasiones de gol, polémicas arbitrales y un ambiente eléctrico en las tribunas.
Un partido lleno de tensión
Durante gran parte del compromiso, el Rangers fue protagonista en el terreno de juego. El equipo dominó el partido y llegó a registrar 24 disparos a portería, mostrando una ofensiva constante ante su clásico rival. Incluso, el VAR anuló un gol en la prórroga por una mano del defensor Emmanuel Fernández, lo que generó fuertes reclamos y aumentó la tensión del encuentro.
El desenlace llegó desde el punto penal, cuando Tomás Cvancara convirtió el lanzamiento que aseguró la victoria del Celtic. El resultado dejó un ambiente de frustración en parte de la afición local y desencadenó los primeros incidentes.
Hinchas invaden la cancha y estalla el caos
Tras el pitazo final, la situación se salió de control. Grupos de aficionados de ambos equipos comenzaron a enfrentarse en las tribunas y posteriormente invadieron el terreno de juego, desatando una pelea generalizada.
Testigos señalaron que hubo lanzamiento de objetos, empujones y enfrentamientos directos entre seguidores de ambos clubes. La intervención de personal de seguridad y de la policía fue necesaria para intentar restablecer el orden y evitar que los disturbios escalaran aún más.
Las imágenes del incidente rápidamente se difundieron en redes sociales, mostrando escenas de caos en uno de los clásicos más intensos del fútbol europeo.
Una rivalidad histórica
El duelo entre Rangers y Celtic, conocido como el “Old Firm”, es uno de los clásicos más antiguos y apasionados del fútbol mundial. No solo enfrenta a dos de los clubes más grandes de Escocia, sino que también refleja una rivalidad histórica marcada por factores deportivos, sociales y culturales.
Sin embargo, episodios como el ocurrido en este partido vuelven a poner sobre la mesa el problema de la violencia en el fútbol y el comportamiento de algunos sectores radicales de las hinchadas.
Las autoridades deportivas y de seguridad ahora deberán analizar lo ocurrido y determinar posibles sanciones, mientras el fútbol escocés enfrenta nuevamente el desafío de garantizar que uno de sus clásicos más emblemáticos no vuelva a terminar en escenas de violencia.




