Decenas de trabajadores vinculados al Plan de Alimentación Escolar (PAE) en
Villavicencio alzaron su voz para denunciar los reiterados retrasos en el pago de
sus salarios y otras presuntas irregularidades laborales que, según afirmaron,
vienen afectando la estabilidad económica de cientos de familias. Conductores,
auxiliares y manipuladoras de alimentos aseguraron que la situación se ha vuelto
insostenible y pidieron una intervención urgente de las autoridades competentes.
Los manifestantes señalaron que, pese a cumplir largas jornadas de trabajo para
garantizar la alimentación de miles de estudiantes en las instituciones educativas
de la ciudad, llevan cerca de dos meses sin recibir salario. Además, indicaron que
también estarían pendientes pagos de primas, liquidaciones e intereses, situación
que los tiene enfrentando dificultades para cubrir arriendos, servicios públicos,
alimentación y demás obligaciones del hogar.
Angustia
Los trabajadores aseguraron que alrededor de 300 familias dependen
directamente de estos ingresos y que entre los afectados hay madres y padres
cabeza de hogar. Varios relataron que deben iniciar sus labores desde las dos o
tres de la madrugada para recibir y distribuir los alimentos, permaneciendo en
ocasiones hasta altas horas de la tarde o la noche.
Algunos denunciantes manifestaron que, aunque en sus desprendibles aparecen
descuentos por seguridad social, al momento de acudir a servicios médicos
descubrieron que, presuntamente, no estaban afiliados a salud, pensión o
cesantías. Esta situación, afirmaron, les ha impedido acceder a consultas,
tratamientos y otros servicios esenciales cuando los han necesitado.
También expresaron inconformidad por el presunto incumplimiento en el pago de
horas extras y recargos, asegurando que las extensas jornadas no se reflejarían
en los valores consignados. A esto se sumarían, según varios testimonios,
dificultades para recibir implementos básicos de trabajo y constantes presiones
laborales.




