Alcaldía impulsa intervención mientras crece rechazo ciudadano y ambientalistas.
La ciudad vive horas críticas. Más de 850 árboles podrían desaparecer bajo la sombra de una decisión que hoy está en manos de la autoridad ambiental, mientras crece la indignación ciudadana y el enfrentamiento entre la Alcaldía y organizaciones defensoras del medio ambiente. Lo que parecía un trámite técnico terminó convertido en un escándalo público que divide a toda una comunidad.
Todo estalló tras las audiencias ambientales del pasado 20 de marzo, donde se expuso el polémico proyecto de tala de 708 árboles en el Parque Recreacional del Sur, 110 en la Plaza 6 de Septiembre y 32 palmas adicionales en una de las principales vías. La administración municipal defiende la intervención asegurando que busca modernizar espacios, mejorar la biodiversidad y reemplazar especies exóticas por nativas. Sin embargo, para muchos ciudadanos y expertos, esto no es más que una excusa para justificar una “matanza verde”.
La Corporación Autónoma Regional, Corpoboyacá será la encargada de decidir, pero dejó claro que las audiencias no definen nada. Solo recogen opiniones. La decisión final será técnica, basada en estudios, impactos ambientales y cumplimiento de la ley. Pero la pregunta que hoy sacude a la ciudad es otra: ¿realmente se está escuchando a la gente?
Desde la Personería ya se encendieron las alarmas. Denuncian que la participación ciudadana podría ser solo un trámite sin incidencia real. Reclaman más transparencia, mejor divulgación y garantías para que las comunidades afectadas puedan opinar con peso real en la decisión.
Las organizaciones ambientales, por su parte, no se guardan nada. Las organizaciones socio – ambientales han sido actores activos en el proceso. Sonia Pérez, integrante de la Asociación Semillas, destacó el nivel de participación ciudadana en las audiencias, pero advirtió sobre los impactos de la intervención.
“La contundencia del argumento ciudadano nace de la vivencia, de la relación con el entorno”, explicó.
Dijo además que la ciudad enfrenta un déficit de arbolado urbano, por lo que la tala podría profundizar problemáticas socio – ambientales existentes.
Señalan fallas técnicas en los estudios, advierten sobre la pérdida de hábitats, afectaciones a fuentes hídricas y denuncian que más del 90 % de algunas zonas tendría protección legal. Además, aseguran que existen alternativas para desarrollar proyectos sin talar árboles.
Hoy, la ciudad espera un fallo que no solo definirá el destino de cientos de árboles, sino que marcará un antes y un después en la forma de tomar decisiones sobre el territorio. La tensión crece, las posturas se radicalizan y el reloj avanza




