Cirujano Plástico lleva arte y medicina en armonía

El doctor Víctor Hugo Villacís Basante es un reconocido cirujano plástico, cirujano de mano y microcirujano, cuya trayectoria profesional se distingue por una fusión única entre la medicina y las artes. Su carrera es testimonio de una profunda vocación tanto en el campo de la cirugía estética y reconstructiva como en la preservación de las artes tradicionales.

Inició su formación médica en la Universidad de Caldas, donde obtuvo su título de Médico General. Posteriormente, continuó su especialización en cirugía general en la Universidad del Estado de Río de Janeiro.

Su búsqueda de excelencia lo llevó a completar una formación avanzada en cirugía plástica en la Universidad Nacional Autónoma de México, así como en Cirugía de mano y Microcirugía en Nuevo León, México. A lo largo de su carrera, ha trabajado con destacados maestros y colegas internacionales formados en países como Bélgica, Estados Unidos, España y Taiwán, quienes han formado parte de su enriquecedora experiencia profesional en países como.

Ha implementado procedimientos avanzados como colgajos libres y reimplantes de dedos, destacándose como pionero en técnicas innovadoras en la región como la transposición de dedos del pie a la mano. Su enfoque en la recuperación funcional y estética de la mano, al igual que en su práctica de cirugía estética ha transformado la vida de muchos pacientes, permitiéndoles retomar sus actividades y profesiones.

Desde su niñez, el doctor Villacís ha cultivado una profunda pasión por el arte. Ha explorado diversas formas artísticas, incluyendo el dibujo, la pintura en acuarela, y técnicas tradicionales como la guanga, el barniz y el macramé. Esta pasión se ha integrado en su práctica médica, donde aplica principios artísticos para lograr resultados estéticamente armónicos y funcionalmente efectivos en sus pacientes.

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En su compromiso por preservar y promover el arte regional, fundó un museo dedicado al barniz y otras artes tradicionales. A pesar de enfrentar desafíos significativos, incluidos rechazos institucionales y la falta de recursos, ha logrado reunir aproximadamente mil piezas, algunas de ellas de hasta cuatro siglos de antigüedad.