Un reciente estudio científico logró explicar cómo se formó la extraña anomalía gravitacional detectada bajo la Antártida, una región donde la fuerza de gravedad es ligeramente menor que en otras partes del planeta. El hallazgo, basado en modelos geofísicos y datos sísmicos, ayuda a entender la evolución profunda del continente helado y su posible influencia en el nivel del mar.
Los investigadores analizaron la llamada “depresión del geoide”, una zona donde la gravedad es más débil debido a la distribución interna de masas dentro de la Tierra. Según el trabajo, publicado en la revista Scientific Reports, este fenómeno se viene desarrollando desde hace al menos 70 millones de años y está vinculado a procesos dinámicos del manto terrestre.
El equipo científico utilizó simulaciones físicas avanzadas para reconstruir la historia del continente antártico. Sus resultados indican que corrientes ascendentes de material caliente desde el manto superior habrían ido profundizando la anomalía gravitacional con el paso del tiempo, modificando la estructura interna de la región.
¿Por qué importa este “agujero” gravitacional?
Aunque el fenómeno no representa un peligro directo para la humanidad, sí podría tener implicaciones relevantes en la dinámica del hielo y de los océanos. La gravedad influye en la distribución del agua marina y en el comportamiento de las grandes masas de hielo, por lo que comprender estas anomalías ayuda a mejorar los modelos del cambio climático.
Los científicos advierten que la Antártida juega un papel clave en el nivel global del mar, ya que almacena cerca del 70 % del agua dulce del planeta en forma de hielo. Cualquier cambio en su estabilidad puede repercutir en las zonas costeras del mundo.
Un rompecabezas geológico de millones de años
El estudio reconstruye cómo la interacción entre tectónica, dinámica del manto y evolución climática fue moldeando esta región oculta bajo kilómetros de hielo. La investigación no solo aclara el origen de la anomalía, sino que también ofrece nuevas pistas para entender cómo los procesos profundos de la Tierra pueden influir en fenómenos superficiales como el nivel del mar.
Los expertos consideran que seguir monitoreando esta zona será clave para afinar las proyecciones climáticas futuras y comprender mejor la compleja maquinaria interna del planeta.




