El ciclismo vuelve a ser protagonista y esta vez con nombre propio. Tras una exigente segunda etapa de la Clásica de Anapoima 2026, el pedalista David Sebastián Riaño se convirtió en el nuevo líder de la categoría Sub-23, consolidando una destacada actuación individual y reafirmando el gran momento del equipo en competencia. La jornada dejó emociones de principio a fin y confirmó que la lucha por el título está más abierta que nunca.
La etapa, marcada por un recorrido de 124,5 kilómetros, tuvo como punto clave el exigente ascenso al Alto de la Cabra, un puerto que puso a prueba la resistencia, estrategia y capacidad de recuperación de todo el pelotón. En medio de este terreno desafiante, Riaño supo correr con inteligencia, manteniéndose en el grupo de punta y cruzando la meta en la posición 15, resultado que le permitió asumir el liderato en su categoría gracias a su regularidad.
Pero el protagonismo del equipo no se limitó a esta actuación. En la categoría juvenil, Luis Santana firmó una de las presentaciones más valientes de la jornada. Desde los primeros kilómetros decidió romper el ritmo del grupo y lanzarse a la fuga, liderando gran parte del recorrido. Su esfuerzo fue recompensado con un tercer lugar en la etapa y una importante suma de puntos en la clasificación de montaña, consolidándose como uno de los corredores más combativos del día.
En la rama femenina, el equipo también respondió a la exigencia. Lesly Aguirre volvió a demostrar su nivel al cruzar la meta en la tercera posición, manteniéndose firme en la lucha por la general y evidenciando una gran regularidad en cada etapa. Su desempeño confirma que el equipo tiene cartas fuertes en todas las categorías.
La combatividad fue la clave durante toda la jornada. Los ciclistas lograron protagonismo en premios de montaña y metas volantes, consolidando una actuación colectiva sólida que los mantiene en la pelea por los primeros lugares.
Ahora, todas las miradas están puestas en la etapa final: una contrarreloj individual de 25 kilómetros que será definitiva. El margen es mínimo y cualquier error puede costar el título, por lo que la concentración será total en la batalla contra el reloj.




