En un gesto que marca una nueva etapa en la distensión comercial entre China y Estados Unidos, el Gobierno chino anunció la suspensión durante un año de las restricciones a la exportación de tierras raras y otros materiales estratégicos, una medida que había impuesto el pasado 9 de octubre.
Según un comunicado del Ministerio de Comercio chino, la suspensión entra en vigor de inmediato y se extenderá hasta el 10 de noviembre de 2026. Los materiales afectados incluyen tierras raras, componentes de baterías de litio y diamantes sintéticos industriales, todos ellos esenciales para la producción de tecnologías avanzadas y vehículos eléctricos.
El anuncio se produce tras la reunión entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump, celebrada la semana pasada en Busan (Corea del Sur), donde ambos líderes acordaron una tregua en la guerra comercial que mantenían desde hace años. En ese encuentro se alcanzaron varios consensos, entre ellos la reanudación de las importaciones chinas de soja y madera en bruto procedentes de Estados Unidos.
Por su parte, Washington continúa buscando alternativas a la dependencia de China en el suministro de tierras raras, esenciales para la industria tecnológica y militar. El presidente Trump destacó este jueves, en una reunión en Washington con los líderes de Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán, Tayikistán y Turkmenistán
“Lamentablemente, los anteriores presidentes estadounidenses ignoraron por completo esta región. Es un lugar increíble y extremadamente rico”, señaló Trump, en referencia a los vastos recursos minerales de esos países, entre ellos las grandes reservas de wolframio en Kazajistán.
Con esta decisión, China busca proyectar una imagen de flexibilidad diplomática y aliviar tensiones con Estados Unidos, mientras refuerza su papel como actor central en el suministro global de minerales críticos para la economía del futuro.
