Chile se abstendrá en elección de la ONU tras quitar respaldo a Bachelet

El nuevo escenario político en Chile ha generado un giro drástico en la representación del país ante las Naciones Unidas. El presidente José Antonio Kast, quien asumió el cargo el pasado 11 de marzo, decidió no dar continuidad a la propuesta del gobierno anterior. Con esta medida, Chile deja de ser el promotor oficial de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU.

La Cancillería explicó que las misiones diplomáticas recibieron la orden de cesar cualquier esfuerzo de promoción de la candidatura. El argumento principal es que las diferencias con otros actores clave del proceso electoral vuelven la postulación «inviable». Este movimiento refleja las nuevas prioridades de la administración de Kast frente a los organismos multilaterales.

En un gesto de neutralidad, el gobierno chileno anunció que se abstendrá de apoyar a cualquier otro aspirante que surja en el proceso. «Chile se va a abstener de apoyar a cualquier otro candidato», enfatizó la Cancillería en su documento. Esta decisión busca distanciar al país de las pugnas internas que suelen rodear la elección del sucesor de António Guterres.

Michelle Bachelet, por su parte, reaccionó con firmeza ante la noticia y ratificó su voluntad de competir por el cargo. La expresidenta confía en el bloque conformado por Brasil y México para mantener viva su candidatura a nivel global. Para Bachelet, la jefatura de la ONU representa la culminación de una carrera dedicada al servicio público y los derechos humanos.

La expresidenta chilena gobernó el país en dos periodos (2006-2010 y 2014-2018) y goza de un alto reconocimiento internacional. Su paso por la ONU entre 2010 y 2022 la posicionó como una de las mujeres más influyentes del sistema multilateral. No obstante, el retiro del apoyo de su propio país supone un obstáculo político y simbólico difícil de ignorar.

La decisión de Kast ha generado diversas opiniones entre los analistas de política internacional en Santiago. Mientras algunos ven un ejercicio de realismo diplomático, otros consideran que se pierde una oportunidad histórica para el país. La falta de consenso interno podría debilitar la imagen de Chile como un actor cohesionado en las grandes decisiones globales.

El proceso para definir la máxima jefatura de la ONU sigue su curso y se espera que la votación final ocurra hacia finales de 2026. Bachelet deberá ahora convencer al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de que su liderazgo es independiente de la política interna chilena. La moneda está en el aire mientras se configuran nuevas alianzas en el continente.

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