Un proyecto ambicioso que no despega
El centro de procesamiento de migrantes que Italia instaló en Albania, considerado uno de los proyectos más emblemáticos de su política migratoria reciente, opera a mínima capacidad por segundo año consecutivo. La iniciativa, impulsada por el gobierno de Giorgia Meloni, pretendía transformar la gestión de la migración irregular en Europa mediante la externalización de procesos fuera del territorio comunitario. Sin embargo, los resultados distan ampliamente de las expectativas iniciales.
Según reportes recientes, la infraestructura —diseñada para albergar hasta 3.000 migrantes al mes— apenas ha recibido un promedio cercano a 20 personas mensuales, lo que evidencia una brecha significativa entre la planificación y la ejecución .
El acuerdo Italia–Albania: objetivos y funcionamiento
El proyecto nació en noviembre de 2023 con un acuerdo bilateral entre Italia y Albania. Este convenio estableció la creación de centros bajo jurisdicción italiana en territorio albanés, donde se realizarían procesos de identificación, solicitud de asilo y eventual repatriación de migrantes rescatados en el Mediterráneo .
Entre sus principales objetivos estaban:
- Reducir la presión migratoria sobre Italia.
- Desincentivar las rutas irregulares controladas por traficantes.
- Agilizar los procesos de asilo mediante procedimientos “de frontera”.
El plan contemplaba una capacidad anual de hasta 36.000 personas, con instalaciones clave en Shengjin y Gjader.
Obstáculos legales y bloqueo judicial
Uno de los principales factores que explican la baja operatividad del centro es el complejo entramado legal en el que se encuentra. Diversos tribunales han cuestionado la legalidad del modelo, especialmente en lo relacionado con:
- La posibilidad de procesar solicitudes de asilo fuera del territorio de la Unión Europea.
- La detención de migrantes en un país tercero bajo legislación europea.
- La definición de “país seguro” para deportaciones.
Actualmente, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea analiza recursos clave que podrían determinar el futuro del proyecto .
Además, fallos judiciales han obligado en algunos casos a devolver migrantes a Italia, lo que ha limitado aún más la capacidad operativa del sistema.
Alto costo y baja eficiencia
El mantenimiento del centro ha supuesto una carga económica considerable para Italia. Se estima un costo anual de aproximadamente 138 millones de euros, a pesar de que la infraestructura permanece prácticamente vacía .
Algunos cálculos apuntan a que el gasto total del proyecto podría acercarse a los 1.000 millones de euros en varios años, lo que ha generado críticas tanto de la oposición política como de organizaciones sociales.
En términos operativos, los datos reflejan una baja eficiencia:
- Solo decenas de migrantes han sido procesados.
- Los retornos efectivos son limitados.
- El centro ha funcionado en ocasiones como un simple centro de retención, no como un sistema integral de asilo .
Impacto del nuevo Pacto Migratorio de la UE
La entrada en vigor del nuevo Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea en 2026 ha añadido otra capa de complejidad. Aunque introduce mecanismos más estrictos y coordinados para la gestión migratoria, este marco no contempla plenamente el modelo italiano en Albania.
Esto ha dejado al proyecto en una especie de limbo jurídico y político, ya que:
- No encaja completamente en la normativa comunitaria.
- Existen alternativas más económicas y respaldadas por la UE.
- Se debate si este tipo de externalización es viable a largo plazo.
Un modelo en duda para el futuro europeo
El caso del centro en Albania refleja los desafíos estructurales de la política migratoria europea. Aunque algunos países consideran replicar modelos similares, las dificultades legales, los costos elevados y la limitada efectividad plantean serias dudas.
El proyecto italiano buscaba marcar un precedente en la gestión migratoria, pero hoy se enfrenta a cuestionamientos sobre su sostenibilidad y su impacto real en la reducción de flujos migratorios.
Conclusión
A dos años de su implementación, el centro de migrantes en Albania simboliza tanto la ambición como las limitaciones de las políticas de externalización migratoria en Europa. Mientras se espera una decisión clave del Tribunal de Justicia de la UE, el futuro de esta estrategia sigue siendo incierto.



