Un juez condenó a Walter Camilo Medina Rojas a 31 años y 3 meses de prisión por el delito de feminicidio agravado, tras comprobarse su responsabilidad en la muerte de su compañera sentimental en el barrio Libertador de Tunja. El crimen, que ha generado profunda indignación en la comunidad, ocurrió el pasado 29 de diciembre de 2025 en medio de un violento ataque motivado por celos.
De acuerdo con la investigación adelantada por la Fiscalía, el hombre asfixió a la víctima dentro de la vivienda que ambos compartían, en un episodio de violencia extrema que evidenció el contexto de maltrato que rodeaba la relación. Tras cometer el crimen, Medina Rojas ocultó el cuerpo en el inmueble con el fin de evitar ser descubierto, prolongando la incertidumbre de familiares y allegados durante varios días.
El cadáver fue hallado el 4 de enero de 2026, luego de que las autoridades iniciaran labores de búsqueda ante la desaparición de la mujer. El hallazgo confirmó las sospechas de un posible hecho violento y permitió avanzar rápidamente en la captura y judicialización del responsable.
Durante el proceso judicial, se conocieron antecedentes de violencia física y psicológica ejercida por el hoy condenado contra la víctima, lo que fue determinante para tipificar el caso como feminicidio agravado. Estos elementos evidenciaron un patrón de control, agresión y dominación que terminó en un desenlace fatal.
Medina Rojas aceptó su responsabilidad a través de un preacuerdo con la Fiscalía, lo que permitió una condena anticipada. Sin embargo, este hecho no disminuye la gravedad del crimen ni el impacto que ha causado en la comunidad, donde se insiste en la urgencia de fortalecer las rutas de atención y prevención de la violencia de género.
Este caso se suma a las alarmantes cifras de feminicidios en el país, poniendo nuevamente sobre la mesa la necesidad de actuar de manera oportuna frente a las señales de violencia en las relaciones y garantizar la protección efectiva de las víctimas.




