Carlos Lehder, uno de los fundadores del temido Cartel de Medellín, volvió a Colombia el pasado 28 de marzo de 2025. Su presencia desató una tormenta mediática, especialmente por sus explosivas declaraciones sobre John Jairo Velásquez, alias Popeye, a quien calificó como un “payasito” y un “charlatán”. Carlos Lehder desmiente a Popeye: “Era un charlatán”.
El excapo fue detenido brevemente a su llegada al Aeropuerto El Dorado, pero tres días después, el Juzgado 18 de Ejecución de Penas ordenó su libertad inmediata. Las autoridades confirmaron que sus procesos judiciales habían prescrito en Colombia.
Libre y en Medellín, Lehder ofreció una entrevista a la revista Semana donde reavivó viejas tensiones en torno al Palacio de Justicia, el M-19 y el rol de Popeye como testigo clave.
“Popeye era un cuentacuentos”: Lehder
Durante la entrevista, Lehder negó categóricamente que el Cartel de Medellín haya financiado la toma del Palacio de Justicia en 1985. “Me quedé frío cuando supe eso. Y luego veo que quien lo dice es Popeye, un chofer que después se volvió pistolero”, señaló.

Según Lehder, Velásquez no tenía peso dentro de la organización de Escobar. “No podía cargar ni una pistola. ¿Cómo lo ponen a testificar ante una comisión tan seria sin contrastar nada?”, cuestionó.
El excapo también desmintió que el cartel haya entregado cinco millones de dólares al M-19, como lo sugirió la Comisión de la Verdad en 2009. “El Cartel no tenía negocios con esa guerrilla. Hubo un pacto de no agresión tras el secuestro de Marta Nieves Ochoa, pero nada más”, enfatizó.
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Desmontando mitos: sin dinero, sin alianzas y sin Marino Ospina; Carlos Lehder desmiente a Popeye: “Era un charlatán”
Para Lehder, la narrativa sobre un acuerdo entre Pablo Escobar y el M-19 es una construcción sin fundamentos. Recordó que Marino Ospina, señalado como receptor del supuesto dinero, murió cuatro meses antes del asalto al Palacio de Justicia. “Ni siquiera estaba vivo para cuando ocurrió”, puntualizó.
Asimismo, insistió en que la operación del M-19 no necesitaba financiación externa. “No eran mercenarios. Sus actos eran políticos, no pagados”, añadió.
Nicolás Escobar, sobrino de Pablo Escobar, también respaldó la idea de que Popeye infló su rol en el cartel. Lo describió como un lector compulsivo de expedientes judiciales que usó esa información para proyectar una imagen de poder que, en realidad, nunca tuvo.
Conclusión:
Carlos Lehder regresa a la escena pública no solo como un excapo que recupera su libertad, sino como una voz que desafía las versiones oficiales. Su testimonio, aunque polémico, pone en tela de juicio los relatos establecidos sobre uno de los episodios más oscuros de la historia de Colombia.
¿Reescribirá Lehder la historia del narcotráfico desde su nueva libertad? Por ahora, ya puso a todos a hablar.

