Por medio de mensajes intimidatorios enviados a su número personal de WhatsApp el día 10 de enero de 2025, el caricaturista Nicolás Espitia R., caricaturista del Diario Extra, medio de circulación nacional que aborda temas políticos y de orden público, empezó a recibir amenazas contra su integridad por temas que, a través de su ejercicio profesional, denunciaban directamente a grupos al margen de la ley.
En dichos mensajes, el sujeto, identificado como “Desconocido”, le advertía que lo tenían plenamente identificado como el responsable de las publicaciones que se venían haciendo en el Diario Extra, en las que se relacionaba al Gobierno con grupos armados ilegales.
“¿Hasta cuándo va a seguir vinculando al gobierno con grupos armados? Cuidado con lo que está haciendo. Queda advertido chino marica!!”, dice en tono amenazante el primer mensaje, recibido el 10 de enero.
Las amenazas se habrían originado luego de que el caricaturista plasmara en sus publicaciones una crítica hacia los acercamientos y negociaciones del Gobierno Petro con grupos insurgentes, como el ELN, quienes, según informes de medios y organizaciones internacionales, han crecido exponencialmente en los territorios desde que iniciaron los diálogos, en medio de la política de “Paz Total”, una de las banderas de gobierno del actual jefe de Estado.
Días después, el 22 de enero, la presión aumentó y los mensajes subieron de tono. El supuesto “Desconocido” le exigía explícitamente que dejara de publicar contenidos que relacionaran los grupos armados con el gobierno, “si no quiere tener problemas”.
“Ya el problema es con usted, entienda que ya no queremos ver más sus caricaturas de mierda”, se lee en el mensaje de WhatsApp, que además va acompañado de una de las caricaturas, en la que se hace alusión al ELN, y una foto suya con su nombre completo.
Según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Colombia se posicionó como el segundo país más peligroso para ejercer el periodismo en el continente americano durante 2024.
A nivel global, Colombia ocupó el séptimo lugar entre los países más peligrosos para los periodistas, igualando con Ucrania y Líbano.
En diciembre de 2024 la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) reportó 201 amenazas directas a periodistas en el país.





