Hombre atacó con arma blanca a su pareja tras una riña en un establecimiento.
Redacción Extra
La captura de José Luis Ruiz Molano por tentativa de feminicidio en Duitama ha reavivado el debate sobre la efectividad de las medidas de prevención frente a la violencia intrafamiliar, especialmente en casos donde existen antecedentes reiterados de agresión. El hecho más reciente ocurrió el pasado 15 de marzo en un establecimiento público del sector La Gruta, donde, según la investigación, el hombre atacó con arma punzocortante a su pareja sentimental, Sonia Lorena Sánchez, tras una discusión. De acuerdo con el reporte, la víctima recibió al menos tres heridas, una de ellas en el ventrículo izquierdo del corazón, lo que le provocó un paro cardiorrespiratorio. La mujer fue trasladada de urgencia a un centro asistencial, donde fue sometida a cirugía y posteriormente ingresada a una unidad de cuidados intensivos. A la fecha, permanece en estado crítico con pronóstico reservado, lo que evidencia la gravedad del ataque.
Uno de los aspectos más relevantes del caso es el historial de violencia que, según las autoridades, existía en la relación. La pareja llevaba cerca de cinco años y, durante ese tiempo, se habrían presentado múltiples episodios de agresión física. Incluso, se conoció que el hoy capturado habría atacado anteriormente a la mujer con arma blanca y, en otro hecho, la habría golpeado con un ladrillo en la cabeza. Además, durante el más reciente ataque, el agresor también habría lesionado a una hija de la víctima, lo que derivó en un cargo adicional por lesiones personales dentro del proceso judicial.
La captura de Ruiz Molano se realizó el 24 de marzo en un operativo conjunto entre la Policía Nacional, a través de la Sijín, y la Fiscalía General de la Nación. Un día después, en audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía imputó los delitos de feminicidio agravado en grado de tentativa y lesiones personales.
Como resultado de la diligencia, el juez ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario mientras avanza el proceso penal. Este caso pone en evidencia posibles vacíos en la atención temprana de situaciones de violencia intrafamiliar. Aunque existían denuncias previas contra el agresor, las agresiones continuaron escalando hasta alcanzar un nivel que hoy mantiene a la víctima entre la vida y la muerte.
Más allá de la respuesta institucional posterior al ataque, el hecho plantea cuestionamientos sobre la eficacia de las medidas de protección y seguimiento a víctimas en riesgo. La reiteración de episodios violentos sugiere la necesidad de fortalecer los mecanismos preventivos, así como la articulación entre entidades encargadas de garantizar la seguridad de las víctimas. Mientras avanza el proceso judicial, el caso de Sonia Lorena Sánchez se convierte en un reflejo de una problemática estructural que sigue representando uno de los mayores desafíos en materia de seguridad y derechos de las mujeres en la región.



