Con el objetivo primordial de consolidar un modelo de seguridad más humano y cercano a la ciudadanía, el Distrito ha puesto en marcha un ambicioso proceso formativo dirigido a los miembros de la Policía Metropolitana. Esta iniciativa se centra en el fortalecimiento de habilidades para la resolución pacífica de conflictos y la mediación comunitaria, entendiendo que la autoridad no solo reside en la fuerza, sino en la capacidad de gestionar tensiones sociales a través del diálogo.
La estrategia se enmarca en una política integral orientada a prevenir las violencias cotidianas. Al capacitar a los uniformados en técnicas de negociación, se busca transformar la interacción entre las autoridades y las comunidades en los territorios más críticos de la ciudad, devolviendo la confianza institucional a los barrios.
Herramientas para una intervención oportuna
El programa de capacitación no se limitó a la teoría, sino que incluyó módulos prácticos sobre mecanismos alternativos de solución de disputas (MASC), justicia restaurativa y el conocimiento profundo de las rutas institucionales de acceso a la justicia. El propósito es que el personal policial cuente con capacidades técnicas para intervenir de manera proporcional ante riñas, problemas de linderos o ruidos excesivos que afectan la convivencia barrial.
Estas herramientas permiten que el policía actúe como un facilitador, evitando que situaciones de intolerancia escalen a lesiones personales o hechos de mayor gravedad que congestionen el sistema penal.
Hacia una seguridad integral y preventiva
El secretario de Seguridad, César Restrepo, enfatizó que este proceso responde a la necesidad de implementar una visión de seguridad donde la prevención y el respeto por los derechos humanos sean los ejes centrales. Según el funcionario, la mediación es el camino más efectivo para reducir las tensiones sociales estructurales.
Los talleres se desarrollaron de forma descentralizada en diversas estaciones policiales y centros de formación técnica, logrando una participación masiva de uniformados de múltiples localidades. Al finalizar esta etapa, se espera que la ciudad cuente con una fuerza pública más preparada para proteger la vida desde el entendimiento y la cohesión social.

