La Cancillería reconoció fallas o “vacíos” en el nuevo modelo de expedición de pasaportes, vigente desde el 1 de abril. ¿Qué pasó? El Ministerio de Relaciones Exteriores admitió inconsistencias en la implementación del sistema, especialmente en la cadena de custodia de los documentos. También hay incertidumbre sobre el manejo de recursos y el papel de empresas extranjeras dentro del nuevo esquema. Esta información salió a la luz tras una respuesta oficial a un derecho de petición, en medio de demandas y acciones legales contra el modelo. Principales preocupaciones Seguridad del proceso: dudas sobre quién controla cada etapa del pasaporte (fabricación, personalización y entrega). Falta de claridad contractual: cuestionamientos al convenio con la Casa de la Moneda de Portugal y la Imprenta Nacional. Ausencia de plan alterno: no estaría claro qué pasaría si el modelo actual se cae judicialmente. Contexto del nuevo modelo El Gobierno había presentado este sistema como un avance hacia la “soberanía de datos” y mayor seguridad tecnológica, con producción parcial en Colombia y apoyo internacional. ¿Por qué es importante? Este tema es sensible porque: El pasaporte es un documento de alta seguridad Cualquier falla podría afectar viajes, identidad y confianza institucional Ya hay alertas de organismos de control y procesos judiciales en curso.



