El gobierno de Canadá concedió una aprobación condicional para trasladar a 30 ballenas beluga y cuatro delfines desde el parque Marineland, en Niagara Falls (Ontario), hacia cuatro acuarios en Estados Unidos. La medida busca evitar la eutanasia de los animales, una posibilidad que surgió tras el cierre definitivo del parque en 2024.
La decisión, anunciada por autoridades federales de medio ambiente, permite el movimiento internacional de estos cetáceos bajo estrictas condiciones de bienestar animal, supervisión veterinaria y coordinación entre ambos países.
Una salida ante el cierre de Marineland
El cierre de Marineland dejó en incertidumbre el futuro de decenas de mamíferos marinos mantenidos en cautiverio. Sin ingresos y con limitaciones logísticas, el parque no podía garantizar el cuidado prolongado de todos los animales. En ese escenario, la eutanasia comenzó a mencionarse como una posibilidad extrema para evitar sufrimiento.
Frente a esta situación, organizaciones de bienestar animal, autoridades ambientales y operadores de acuarios buscaron alternativas viables. El traslado internacional surgió como la opción más inmediata para asegurar atención especializada y continuidad en el cuidado.
Condiciones estrictas para el traslado
La autorización no es automática. Canadá estableció requisitos técnicos y sanitarios rigurosos antes de permitir el movimiento de los cetáceos:
- Evaluaciones veterinarias individuales previas al viaje.
- Protocolos de transporte adaptados a especies marinas de gran tamaño.
- Garantías de infraestructura adecuada en los acuarios receptores.
- Seguimiento posterior al traslado por parte de expertos en bienestar animal.
Además, los acuarios estadounidenses deberán demostrar capacidad para mantener a los animales en condiciones que cumplan con estándares internacionales de manejo de mamíferos marinos.
Debate sobre cautiverio y bienestar animal
La medida reavivó el debate sobre el uso de cetáceos en acuarios y parques marinos. Canadá cuenta con una legislación que prohíbe la captura y reproducción de ballenas y delfines en cautiverio, pero permite mantener con vida a los animales que ya se encuentran bajo cuidado humano.
Para algunos grupos ambientalistas, el traslado no resuelve el problema de fondo: la permanencia de cetáceos en entornos artificiales. Para otros, representa una solución pragmática que prioriza el bienestar inmediato frente al riesgo real de sacrificio.
Cooperación binacional
El proceso implica coordinación entre autoridades canadienses y estadounidenses en materia de transporte de fauna, permisos sanitarios y cumplimiento de normas internacionales como CITES, que regula el comercio y traslado de especies.
Esta cooperación será clave para garantizar que el proceso se realice sin poner en riesgo la salud física y psicológica de los animales durante el viaje.
Un precedente para futuros casos
La situación de Marineland podría convertirse en un precedente para otros parques marinos que enfrenten cierres o dificultades financieras. La experiencia también subraya la necesidad de planes de contingencia para el manejo de fauna silvestre en cautiverio cuando cambian las condiciones operativas.
Mientras tanto, el traslado de las 34 belugas y delfines se perfila como una operación logística y científica compleja, cuyo objetivo principal es preservar la vida de estos cetáceos en un nuevo entorno controlado.




