El mal estado de la denominada Ruta Esmeralda volvió a generar preocupación entre habitantes del occidente de Boyacá, quienes decidieron intervenir por cuenta propia varios tramos afectados ante la falta de soluciones definitivas.
La carretera conecta municipios como Coper, Muzo, Quípama y La Victoria, siendo clave para el transporte de productos agrícolas, movilidad de familias campesinas y actividades comerciales de la región.
Según líderes comunitarios, durante años han enfrentado problemas por el deterioro constante de esta vía.
Huecos, derrumbes, barro y daños estructurales han complicado la movilidad, especialmente durante la temporada de lluvias.
Transportadores aseguran que los daños mecánicos han aumentado y que movilizar productos se ha vuelto cada vez más costoso.
Ante este panorama, decenas de campesinos decidieron organizar una jornada comunitaria para intervenir varios sectores críticos.
Durante la actividad realizaron limpieza de cunetas, retiro de material vegetal, adecuación de tramos afectados y relleno de huecos.
Carlos Guillermo Tovar, uno de los líderes de la jornada, aseguró que la comunidad tomó la decisión porque no podían seguir esperando soluciones mientras la vía continúa deteriorándose.
Los habitantes afirman que el mal estado de la carretera afecta directamente la economía rural y genera retrasos constantes.
También advierten que algunos sectores representan riesgos para conductores debido al deterioro del terreno.
La comunidad hizo un llamado a las autoridades departamentales para ejecutar obras estructurales que permitan solucionar definitivamente el problema.
Mientras tanto, fueron los propios habitantes quienes intentaron evitar que la movilidad colapsara completamente.




