Abelardo de la Espriella marcó distancia total. El candidato presidencial descartó de forma tajante cualquier apoyo orgánico de partidos tradicionales y de maquinarias clientelistas para la segunda vuelta del 21 de junio.
Su apuesta será directa: convocar a las bases ciudadanas sin intermediarios. Criticó las prácticas de la política local y aseguró que desde la campaña se debe dar ejemplo de comportamiento ético.
En plata blanca, también puso las cuentas claras. Confirmó que todos los recursos de su campaña se manejarán por una sola cuenta reportada ante las autoridades electorales. El objetivo es cumplir las normas de fiscalización y blindar su eventual gobierno frente a intereses que condicionen decisiones.
Con este anuncio cambia el tablero. Mientras los partidos tradicionales suelen negociar cuotas de poder, De la Espriella apuesta por ir solo. La recta final a la Presidencia queda planteada entre dos modelos opuestos de manejo institucional y desarrollo social.




