La obra Cameraman. Relatos de un presidiario, del escritor nariñense Plinio Enríquez Argoty, vuelve al centro del debate cultural como una de las grandes deudas patrimoniales de Nariño. Publicada en 1932 en Valparaíso, Chile, la novela es considerada por críticos como una pieza adelantada a su tiempo por su uso temprano del monólogo interior y su ruptura con la narrativa tradicional, siendo señalada además como la primera novela urbana escrita desde la región. Diversos sectores culturales cuestionan que, casi un siglo después de su publicación, el departamento aún no cuente con una edición propia ni con una estrategia clara para rescatar y difundir esta obra fundamental de la literatura nariñense y colombiana.



