El tema del tránsito en la ciudad ha llegado a una crisis insalvable si no se aplican medidas claras y coherentes con una política humana decidida. Ello es factible y requiere del nuevo alcalde un amor real por su terruño, la inteligencia para comprender el fenómeno y proponer una autoridad rigurosa.
En primer lugar, hay que crear un documento que entregue los principios básicos para resolver el problema, pues de ellos es que provienen las ideas y medidas a realizar. Lo fundamental es la defensa de la vida de los ciudadanos y sus familias.
En segundo lugar, hay que establecer un proyecto general de formación que haga conocer tanto a los agentes de tránsito como a conductores y peatones algunas reglas esenciales: a, el paso de cebra es para que se transite con seguridad y todo aquel que conduzca un vehículo debe otorgarle su derecho , ya que de no hacerlo la muerte o accidente es la posibilidad; b, la luz verde en una misma dirección indica que el peatón tiene la prioridad y el vehículo debe ser posterior a éste, lo que garantiza no ser atropellado; c, la luz roja implica no traspasarla hasta que el verde sea el color adecuado porque su transgresión implica accidentalidad.
En tercer lugar, toda persona que esté consumiendo alcohol y manejando a la vez, debe ser inmediatamente despojado de sus llaves al ser una conducta criminal en potencia; de igual modo, cuando se consume droga.
Cuarto, el presupuesto en un solo día puede incrementarse en más de cien millones de pesos al ubicarse en zona de discotecas donde se hacen comparendos por estacionamiento indebido, alteración del orden público, ruido ensordecedor, conductores beodos, etc. Ello permite contratar y capacitar a un número suficiente de agentes.
Desde la Humanología recomendamos ver el Debate de la Movilidad, realizado este martes por “La Cariñosa Pasto” con los postulantes a la Alcaldía para extraer una síntesis de lo urgente, complementado por la necesidad de verdadera tranquilidad social.

