Colombia se prepara para enfrentar un escenario climático que podría convertirse en uno de los más complejos de las últimas décadas. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) advirtió que durante el segundo semestre de 2026 se consolidarían condiciones asociadas al fenómeno de El Niño con una intensidad entre fuerte y muy fuerte, un evento que tendría repercusiones directas sobre las temperaturas, las lluvias, la disponibilidad de agua y el sistema energético nacional.
Las proyecciones climáticas indican probabilidades superiores al 97 % de que estas condiciones persistan hasta los primeros meses de 2027, lo que ha llevado a expertos y autoridades a catalogar el panorama como un cambio climático de gran magnitud para el país.
¿Qué está provocando este cambio en el clima?
El fenómeno de El Niño ocurre cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial presentan un calentamiento anormal. Este incremento de la temperatura modifica la circulación atmosférica y altera los patrones normales de precipitación en distintas regiones del planeta.
En el caso colombiano, los efectos suelen traducirse en una reducción considerable de las lluvias, un aumento significativo de las temperaturas y un mayor riesgo de sequías prolongadas, especialmente en las regiones Caribe y Andina.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) también confirmó el desarrollo del fenómeno y advirtió que podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde mediados del siglo XX.
Los meses más críticos para Colombia
Según las proyecciones del IDEAM, los meses comprendidos entre septiembre y diciembre de 2026 serían los más delicados para el territorio nacional, periodo en el que se espera el fortalecimiento del fenómeno y un incremento de los efectos asociados a las altas temperaturas y al déficit de precipitaciones.
Los expertos consideran que durante este periodo podrían presentarse:
- Temperaturas máximas históricas en numerosos municipios.
- Disminución de caudales en ríos y embalses.
- Incremento de incendios forestales.
- Mayor presión sobre el sistema energético colombiano.
- Afectaciones en la agricultura y la producción de alimentos.
Asimismo, las condiciones podrían extenderse durante los primeros meses de 2027, prolongando los impactos sobre varios sectores económicos.
Riesgos para el agua y la energía
Uno de los mayores temores está relacionado con la disponibilidad hídrica. Colombia depende en gran medida de la generación hidroeléctrica para producir electricidad, por lo que una disminución prolongada de las lluvias podría afectar los niveles de los embalses.
Diversos expertos han advertido que el país debe prepararse para escenarios de estrés hídrico y posibles medidas de ahorro energético, recordando situaciones similares vividas durante eventos intensos de El Niño en décadas anteriores. Incluso se ha reabierto el debate sobre la implementación de estrategias para reducir el consumo eléctrico ante el riesgo de una disminución importante en la generación hidroeléctrica.
Impactos en la agricultura y el medio ambiente
El sector agropecuario también podría verse seriamente afectado. Las altas temperaturas y la reducción de las precipitaciones pueden provocar pérdidas en cultivos, disminución de la productividad ganadera y mayores costos para los productores.
Por otra parte, Colombia es uno de los países más vulnerables al cambio climático debido a su diversidad de ecosistemas. El aumento sostenido de las temperaturas ha contribuido al retroceso acelerado de los glaciares tropicales y a la alteración de ecosistemas estratégicos como páramos y bosques andinos.
Datos del IDEAM muestran que el país ha perdido cerca del 90 % de su superficie glaciar desde el siglo XIX, una situación que evidencia la creciente vulnerabilidad frente a fenómenos extremos y al calentamiento global.
¿Qué recomienda el IDEAM?
Ante este panorama, las autoridades han insistido en la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y adaptación, entre ellas:
- Uso responsable del agua.
- Preparación de planes de contingencia para incendios forestales.
- Monitoreo constante de embalses y fuentes hídricas.
- Estrategias de ahorro energético.
- Planeación anticipada por parte de los sectores agrícola y productivo.
El IDEAM continuará realizando seguimientos permanentes de las condiciones oceánicas y atmosféricas para actualizar los pronósticos y emitir nuevas alertas en caso de que el fenómeno alcance una intensidad aún mayor.
Un escenario sin precedentes
Aunque Colombia ha enfrentado anteriormente episodios intensos de El Niño, las proyecciones actuales preocupan a la comunidad científica debido a la combinación entre variabilidad climática natural y los efectos acumulados del calentamiento global.
Las previsiones indican que el país podría experimentar temperaturas inusualmente elevadas, una disminución considerable de las lluvias y mayores riesgos para la seguridad hídrica y energética, convirtiendo al segundo semestre de 2026 y al inicio de 2027 en un periodo de especial vigilancia para las autoridades y la población.




