El Gobierno nacional está replanteando su estrategia de seguridad frente a grupos armados ilegales y organizaciones narcotraficantes. Esta nueva postura implica un enfoque más firme y menos flexible que la política de “paz total”, la cual ha sido cuestionada por algunos sectores por no haber logrado resultados contundentes. Analistas y líderes políticos debaten si este giro podría mejorar la seguridad o si, por el contrario, podría aumentar los niveles de confrontación en varias regiones del país.



