Cambio climático en Pasto y el reloj

Se ha llegado a un consenso a cerca del cambio climático, gracias a lo cual, se acordó que es un fenómeno de extremas variaciones de la temperatura; hoy lo más … Leer más

Germán Caicedo Mora

Se ha llegado a un consenso a cerca del cambio climático, gracias a lo cual, se acordó que es un fenómeno de extremas variaciones de la temperatura; hoy lo más importante será el conocimiento sobre las causas y los efectos que este produce al planeta tierra, con implicaciones en toda la geografía del mundo.

 No hay necesidad de acudir a casos lejanos, que son muchos e ilustran diversos escenarios, ya que se pueden observar en nuestros alrededores, del barrio, la comuna, la vereda, la ciudad y en sucesos como los que se han presentado en el departamento de Nariño, contundentes referentes de los avatares del clima.

   En Pasto, la inundación de 14 barrios el 7 de junio, mostró la fragilidad de la ciudad, aunque vale reconocer que no sufrió como en años anteriores la ruptura de las alcantarillas y el desborde de las aguas; en esta oportunidad ocurrió congestión del alcantarillado, inundación de las viviendas y la avalancha de basuras y barro por las vías; reflejo especialmente del actuar ciudadano.

Naturalmente, además del proceder del hombre, también las instituciones, la administración y las políticas del municipio inciden directa o indirectamente en afianzar el cambio climático y sus perturbaciones, por lo que es necesario realizar ajustes de manera estructural.

Volviendo al caso de los barrios de Pasto, epicentro de las repercusiones inclementes padecidas; tal como pasó en Ancuya, Linares y el colapso del puente en la vía Panamericana, son eventos que se repetirán con mayor fuerza hasta tanto la mano del hombre, con su inteligencia y acciones responsables decidan neutralizar.

La premisa anterior fácilmente se puede verificar observando la cantidad de basuras depositadas en las calles; similar situación se refleja en “los depositarios”, que se han convertido el río Pasto, los riachuelos y otros espacios naturales, consecuencia del comportamiento de algunos hijos del propio municipio carentes de compromiso con su ciudad. Obligan, reiterar la pregunta ¿qué pasa con el civismo?

En ese sentido, tanto las instituciones como los entes públicos y privados también juegan un papel muy ligado y similar al de los ciudadanos; porque vale recordar, solo en su capacidad y compromiso social se encuentra el poder mitigador para detener los daños que engendran.

Por eso, es interesante resaltar el hecho significativo, que Pasto fue seleccionado por la Unión Europea en 2021 como la primera ciudad de América Latina para registrar el tiempo regresivo ambiental antes de entrar a una situación de no retorno.

Esa medición simbólica se ilustra en el Reloj climático, ubicado en la Casa de Don Lorenzo, Plaza de Nariño como una oportunidad para contribuir al planeta tierra y la humanidad. Entonces, no se debe dejar pasar el tiempo para liderar una política ecológica que incluya a los habitantes, las empresas e instituciones, elevando la voz con proyectos de esperanza a un mundo insensible e incapaz de tomar decisiones consecuentes para detener la hora catalogada de no retorno, tal como la ciencia ha predicho en distintas oportunidades. 

Por: Germán Caicedo Mora

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