En Cali se lleva a cabo la Conferencia sobre el cambio climático, que se había programado en Turquía pero que por razones comprensibles del terremoto fue cooptada por el gobierno colombiano y que tiene lugar desde el 16 de octubre hasta la primera semana de noviembre.
No es una cumbre para tomar decisiones vinculantes como de la que salió del Acuerdo de Paris en 2015, tantas veces incumplida y que tiene al globo al borde de
una catástrofe ecológica de tamaño mayor e irreversible. Es una reunión internacional de más de 120 países como preparatoria para otra, dentro de los convenios de Kioto.
La cuestión es sumamente seria, pero los países industrializados no se acogen a lo convenido en Paris. El mismo Donald Trump, sacó a Estados Unidos del acuerdo, desdeñando la importancia para la humanidad de limitar las emisiones de CO2 y posteriormente restablecido por el presidente Biden Los científicos de la ONU en un informe sobre el tema dijeron tajantemente: -La ciencia del clima es clara; la contaminación por carbono está llevando a una crisis ecológica y humanitaria masiva.
-La catástrofe climática devastadora se puede prevenir limitando el calentamiento a 1.5°C.
-Esto requeriría cambios rápidos, de largo alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad.
No puede ser menos angustioso éste llamado de la ciencia. La catástrofe sería de tal magnitud que las mismas Naciones Unidas prevén una extinción masiva para el 2050 si no se frena la contaminación ambiental desde ya.
Ha sido una gran oportunidad para el país, ser anfitrión de un evento tan importante donde asisten 17 jefes de gobierno y donde se puede mostrar que EL PAÏS DE LA BELLEZ es una realidad, siendo uno de los que alberga la más alta diversidad del mundo, íntimamente relacionada con la sanidad del clima global objeto de la cumbre en Cali.

