A escasas horas de que el poder ejecutivo cambie de manos en la Arena USC de Cali, el mapa de alianzas del gobierno entrante termina de decantarse. La senadora María Fernanda Cabal, una de las figuras más vocales en su respaldo a Abelardo de la Espriella durante la campaña, confirmó que no integrará el nuevo gabinete ministerial. Su decisión, lejos de representar una ruptura con el mandatario electo, es un movimiento de ajedrez político que busca preservar su capital de cara a las presidenciales de 2030.
La «incompatibilidad» entre gobernar y hacer campaña
En recientes declaraciones radiales, la congresista detalló la principal línea roja trazada por el equipo de transición para la conformación del gabinete: la prohibición de agendas políticas propias.
“No quisieron que yo estuviera en el gabinete y él mandó un mensaje que yo lo entendí: no quiere que sus ministros hagan política, y yo no voy a dejar de hacerla”, aseguró Cabal. Al apartarse del Ejecutivo, la senadora evita el desgaste natural de la administración y mantiene intacta su libertad para seguir recorriendo el país bajo su propia bandera.
De la Espriella, quien recientemente blindó a su equipo con un retiro espiritual en Atlántico y anunció que despachará parcialmente desde Barranquilla, parece priorizar un perfil técnico-ejecutivo para sus ministros, delegando la contienda ideológica diaria a sus aliados en el Legislativo.
El pulso por la identidad de la derecha
El anuncio de su prematura candidatura para 2030 (“Quiero seguir porque soy coherente y tengo la razón”) no ocurre en el vacío. Sirve como un golpe sobre la mesa en medio de la profunda crisis de identidad que atraviesa el Centro Democrático.
Mientras el ala tradicional liderada por Paloma Valencia intenta desmarcarse de las etiquetas radicales y defiende un modelo de centro más proteccionista, Cabal reafirma su posición como la representante más férrea de la derecha pura. «Si ahora anuncian que no son de derecha como si fuera una enfermedad, se están equivocando», sentenció, evidenciando que la guerra fría por el control del espectro conservador apenas comienza.
La advertencia sobre el Congreso
Aunque Cabal respaldó los nombramientos del gabinete y calificó la campaña del presidente electo como «magistral», lanzó una advertencia fundamental sobre la gobernabilidad que le espera a la nueva administración.
Con un gobierno que llega al poder con promesas de choque institucional —y bajo la sombra de las recientes denuncias de fraude del presidente saliente, Gustavo Petro—, el Legislativo será el verdadero campo minado. «La dificultad más grande que va a tener va a ser el manejo del Congreso. No es fácil para ninguno», puntualizó la senadora, anticipando un periodo de complejas negociaciones políticas para sacar adelante las reformas de la «Patria Milagro».



