La caída del dólar en Colombia: quiénes ganan y quiénes pierden

El dólar cae a su nivel más bajo desde 2019 en Colombia.

Desde mediados de mayo de 2026, el precio del dólar en Colombia inició una tendencia bajista sostenida, pasando de cotizaciones cercanas a los $4.000 a niveles alrededor de los $3.300 por unidad. Este viernes la cotización se ubicó por debajo de los $3.210, un piso que no se veía desde 2019, según reportó El Nuevo Siglo.

Entre mediados de mayo y el 26 de julio de 2026, el dólar acumuló una disminución cercana a 710 pesos, equivalente a 17,8 %.

El fenómeno responde a varios factores combinados: una semana de alta volatilidad cambiaria asociada al debilitamiento global de la moneda estadounidense, a las expectativas de nuevos recortes de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y a un mayor apetito de los inversionistas por mercados emergentes.

Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), advirtió que la caída del dólar reduce los ingresos de los exportadores y pidió al Gobierno entrante adoptar medidas para disminuir los costos logísticos, energéticos y de transporte con el fin de proteger la competitividad del comercio exterior colombiano. El dirigente gremial explicó que «el dólar a nivel internacional está débil y eso beneficia a quienes importan, viajan o tienen deudas en dólares. Pero perjudica a los exportadores y a los productores nacionales que compiten con importados».

Díaz también resaltó el otro lado de la moneda para las finanzas públicas: por cada $100 que se aprecia el peso colombiano, el Gobierno se ahorra $600.000 millones en deuda externa, aunque el sector exportador se ve muy afectado.

Un alivio para los importadores

Para quienes traen mercancía a Colombia, insumos o tecnología desde el exterior, la baja del dólar representa una oportunidad. Al necesitar menos pesos para comprar la misma cantidad de dólares, los costos de adquisición se reducen, lo que permite negociar mejores márgenes o trasladar precios más bajos al consumidor final.

Sectores como electrodomésticos, vehículos, maquinaria y materias primas industriales ya reportan condiciones más favorables para cerrar contratos, y varios gremios anticipan un repunte en las compras al exterior durante el segundo semestre del año. A esto se suma el auge del comercio electrónico: la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico informó a inicio de año un crecimiento anual del 22,2% en el número de transacciones digitales, un mercado que también se beneficia de un dólar más barato para las compras internacionales.

Analistas de firmas financieras, sin embargo, llaman a la cautela frente a la duración del fenómeno. Modelos técnicos de Grupo Cibest ubicaron la tasa de cambio teórica de equilibrio entre $3.710 y $3.880, un nivel muy por encima del precio actual, lo que sugiere que la corrección hacia ese rango solo se daría de forma gradual hacia 2027, y ese escenario depende de que el ajuste fiscal prometido por el Gobierno se materialice.

Exportadores reciben menos pesos por sus ventas

El panorama es diferente para las empresas colombianas que venden bienes y servicios en el mercado internacional. Aunque reciben el mismo valor en dólares por sus exportaciones, al convertir esos recursos a pesos obtienen menores ingresos.

Analdex advirtió que la acelerada apreciación del peso colombiano compromete seriamente la viabilidad de los exportadores nacionales, un diagnóstico que comparten los gremios agroexportadores. El bloque agroexportador, que incluye a Asoexport, Asocolflores y Fedepalma, sostiene 2,5 millones de empleos y ya ha alzado su voz de protesta ante la coyuntura.

Sectores como el cafetero, floricultor, bananero, minero y manufacturero sienten el impacto sobre sus utilidades, especialmente cuando la mayor parte de sus costos operativos —transporte, energía, nómina— se pagan en moneda colombiana, mientras sus ventas se facturan en dólares cada vez más baratos. La tasa de cambio registró una caída neta del 23% durante el último año, una de las variaciones más pronunciadas entre las economías emergentes, lo que agrava la pérdida de competitividad frente a productos importados.

Ante este escenario, varias empresas han fortalecido estrategias de cobertura cambiaria (forwards y opciones en dólares) y buscan aumentar su productividad para reducir el efecto de la apreciación del peso sobre su competitividad. Desde el gremio exportador también se insiste en reformas estructurales: Analdex ha pedido revisar mecanismos como el SICE-TAC, que funciona como un piso regulatorio de fletes, para permitir que las eficiencias del transporte se incorporen realmente en la tarifa y así compensar parte del golpe cambiario.

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