Las autoridades advierten del reclutamiento forzado de menores de edad en el país enviados a grupos armados, con la promesa de que conseguirán trabajo y ganarán dinero. Según la Defensoría del Pueblo, se reportaron 159 casos de reclutamiento forzado en el primer semestre de 2024.
Este año aumenta la preocupación por el reclutamiento forzado de menores de edad.
Según la Defensoría del Pueblo, se reportaron 159 casos de reclutamiento forzado en el primer semestre de 2024, pero las comunidades informan que casi a diario surgen nuevos incidentes.
La Fiscalía documenta cerca de 650 denuncias en todo el país, con Unicef señalando que los grupos indígenas y afrocolombianos son los más perjudicados por este delito, perpetrado por disidencias, el ELN y el Clan del Golfo en el contexto de la “Paz total”.
A pesar de las políticas gubernamentales que buscan proteger a los jóvenes, estas a menudo resultan contraproducentes, pues los ilegales utilizan a menores como escudos ante la Fuerza Pública.
Sin embargo, Ministerio de Defensa informó que, en lo que va de 2024, han rescatado a 206 menores de grupos armados, destacando que están implementando estrategias para prevenir el reclutamiento y fortalecer entornos protectores.
Ella recibió dos disparos en la cabeza, lo que derivó al fin definitivo del cese al fuego entre las disidencias de alias Iván Mordisco y el gobierno de Gustavo Petro.
Hasta septiembre de este año, la Policía ha documentado 201 casos de reclutamiento forzado de menores, una cifra que continúa en aumento en comparación con el año anterior. Jamundí, en las cercanías de Cali, es uno de los municipios más afectados. La violencia también se ha intensificado en El Plateado, un corregimiento donde las disidencias imponen un “servicio obligatorio” a los jóvenes.
A nivel nacional, la Policía identificó reclutadores que operan diferente, al usar redes sociales para atraer a jóvenes necesitados. En un caso reciente, un delincuente fue arrestado mientras trataba de llevar a dos adolescentes hacia un campamento disidente.
La situación es alarmante, especialmente en el norte de Caquetá, donde padres denuncian el reclutamiento forzado de sus hijos por parte de disidencias.

