La infraestructura que mantiene conectado al mundo no siempre es visible. Mientras millones de personas utilizan diariamente servicios de internet, plataformas de streaming, sistemas bancarios, aplicaciones de mensajería, servicios en la nube y herramientas de inteligencia artificial, una parte fundamental de ese tráfico viaja por cables instalados en el fondo de los océanos.
En este contexto, un nuevo proyecto busca ampliar y diversificar las conexiones entre Europa y África. Se trata de Via Africa, un sistema de cable de fibra óptica submarino anunciado en mayo de 2026 por un consorcio formado inicialmente por empresas y operadores europeos y africanos.
La iniciativa pretende establecer una nueva ruta por el océano Atlántico entre Europa y África, con conexiones que partirían del Reino Unido, Francia y Portugal y continuarían por distintos puntos de la costa atlántica africana, entre ellos las islas Canarias, Mauritania, Senegal, Guinea, Costa de Marfil y Nigeria. El proyecto contempla además extensiones hacia el sur hasta Sudáfrica.
Aunque algunas descripciones iniciales del proyecto pueden dar la impresión de que se trata de un cable que ya está funcionando, la situación es diferente. Via Africa todavía no está en servicio. A agosto de 2026, sus promotores continúan trabajando en el diseño y planificación de la infraestructura, y Orange Wholesale sitúa su eventual finalización en 2030.
Una nueva autopista digital bajo el océano
Los cables submarinos son una de las infraestructuras más importantes de la economía digital. De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), más del 99 % del tráfico internacional de datos se transporta mediante cables submarinos. La organización señala que existen alrededor de 500 sistemas que, en conjunto, se extienden por más de 1,7 millones de kilómetros.
Esto significa que cuando una persona realiza una videollamada internacional, consulta un servidor ubicado en otro continente, realiza una operación bancaria o accede a determinados servicios en la nube, una parte importante de esa información puede recorrer miles de kilómetros a través de fibras ópticas instaladas bajo el mar.
La fibra óptica permite transportar grandes cantidades de información mediante pulsos de luz. Los cables están diseñados para operar durante largos periodos y, dependiendo de su arquitectura y capacidad, pueden incorporar múltiples pares de fibras para transportar enormes volúmenes de datos.
Por esta razón, construir una nueva conexión no consiste simplemente en colocar un cable en el fondo del océano. Es necesario estudiar el recorrido, analizar el fondo marino, identificar zonas de riesgo, establecer puntos de llegada a tierra, construir o adaptar estaciones de aterrizaje y posteriormente conectar esas instalaciones con las redes terrestres de los países involucrados.
¿Qué es exactamente Via Africa?
Via Africa es un proyecto de infraestructura submarina desarrollado mediante un modelo de consorcio. El acuerdo inicial fue anunciado el 12 de mayo de 2026 y contó con la participación de Canalink, GUILAB, International Mauritania Telecom, Orange Group, Orange Côte d’Ivoire, Sonatel y Silverlinks.
El objetivo es desarrollar una nueva ruta submarina que conecte Europa con África a través de la fachada atlántica.
La configuración anunciada contempla conexiones en:
- Reino Unido.
- Francia.
- Portugal.
- Islas Canarias.
- Mauritania.
- Senegal.
- Guinea.
- Costa de Marfil.
- Nigeria.
Además, el proyecto contempla extensiones hacia el sur que permitirían llegar a otros mercados africanos y, eventualmente, alcanzar Sudáfrica. Orange ha explicado que el sistema podría llegar a conectar alrededor de 20 países africanos a lo largo de la costa atlántica, aunque el trazado definitivo todavía debe determinarse mediante estudios técnicos.
Este último punto es importante: la ruta publicada actualmente es una propuesta y no un trazado definitivo. Antes de instalar el cable se debe realizar un estudio específico para encontrar una ruta que combine viabilidad técnica, eficiencia económica y resistencia frente a posibles fallos.
¿Por qué África Occidental necesita nuevas rutas?
Una de las principales razones detrás de Via Africa es la necesidad de aumentar la redundancia de las redes.
En telecomunicaciones, depender de una única infraestructura o de un número reducido de rutas puede convertirse en un problema cuando ocurre una avería. Si varios cables atraviesan zonas geográficas similares, un incidente localizado puede afectar simultáneamente a más de un sistema.
La necesidad de contar con rutas alternativas quedó demostrada en marzo de 2024, cuando varios cables submarinos resultaron afectados frente a las costas de África Occidental. El incidente provocó problemas de conectividad en numerosos países y puso de manifiesto la dependencia de la región respecto de esta infraestructura.
La propia UIT ha advertido que los cables submarinos están expuestos a riesgos derivados de actividades humanas y fenómenos naturales. Entre ellos se encuentran las actividades pesqueras, el tráfico marítimo, las anclas, los movimientos del fondo marino, terremotos y otros peligros.
Por eso, construir más cables no significa únicamente aumentar la velocidad disponible. También significa crear caminos alternativos para que los datos puedan continuar circulando cuando una ruta presenta problemas.
Una cuestión de resiliencia digital
La palabra “resiliencia” aparece repetidamente en la explicación oficial de Via Africa porque es uno de los principales objetivos del proyecto.
La resiliencia de una red significa, en términos sencillos, su capacidad para continuar funcionando o recuperarse rápidamente después de una interrupción.
Para lograrlo existen diferentes estrategias. Una de ellas consiste en aumentar la cantidad de cables disponibles. Otra es evitar que todos sigan exactamente las mismas rutas. También es importante contar con diferentes puntos de aterrizaje y conexiones terrestres alternativas.
La UIT destacó en julio de 2026 que la diversificación de rutas y el aumento de la redundancia son elementos fundamentales para mejorar la resiliencia de las redes submarinas. La organización también señaló problemas relacionados con la concentración geográfica de infraestructura, el tiempo necesario para reparar cables y la dependencia de determinados países de un número reducido de sistemas.
En ese sentido, Via Africa pretende funcionar como una ruta complementaria a las infraestructuras existentes.
Un sistema complementario a cables que ya existen
Via Africa no aparece en un vacío tecnológico. África Occidental ya cuenta con diferentes sistemas de cable submarino.
Uno de ellos es el Africa Coast to Europe (ACE), que conecta distintos países de la costa occidental africana con Europa. Otro es el West Africa Cable System (WACS), que enlaza Sudáfrica, varios países de África Occidental y Europa. También existen sistemas como SAT-3/WASC y Equiano, entre otros.
El WACS, por ejemplo, conecta Sudáfrica con el Reino Unido siguiendo la costa occidental africana, mientras que Equiano conecta Portugal con Sudáfrica y cuenta con ramificaciones hacia países africanos como Togo, Nigeria y Namibia.
La existencia de estas infraestructuras demuestra que Europa y África ya están conectadas mediante múltiples cables. La importancia de Via Africa está, por tanto, en añadir una ruta adicional y diversificar la infraestructura disponible, no en establecer por primera vez una conexión entre ambos continentes.
El envejecimiento de las infraestructuras también pesa
Otro factor relevante es la antigüedad de algunos sistemas existentes.
Orange Wholesale señala específicamente al cable ACE como una infraestructura que se aproxima al final de su vida útil prevista hacia 2030. La compañía presenta Via Africa como una de las iniciativas que podrían ayudar a cubrir las necesidades futuras de conectividad y a complementar las infraestructuras existentes.
Esto es particularmente importante porque el crecimiento del tráfico de datos no se está deteniendo.
La UIT indica que la demanda mundial de ancho de banda internacional ha seguido creciendo con fuerza, con un crecimiento promedio cercano al 22 % anual desde 2021. Al mismo tiempo, el desarrollo de servicios en la nube, inteligencia artificial, centros de datos y aplicaciones digitales está incrementando las necesidades de capacidad.
Por lo tanto, los operadores necesitan planificar las redes con años de anticipación.
¿Qué beneficios podría generar para África?
Si Via Africa llega a completarse como está previsto, sus efectos no se limitarían a las empresas de telecomunicaciones.
Una mayor disponibilidad de capacidad internacional puede favorecer el desarrollo de servicios digitales, centros de datos, comercio electrónico, plataformas financieras, educación en línea, servicios públicos digitales y empresas tecnológicas.
La experiencia de otros proyectos demuestra la relación entre infraestructura de conectividad y desarrollo digital. El Banco Mundial señala que la llegada de nuevos cables submarinos a diferentes países africanos ha contribuido a incrementar la capacidad disponible y mejorar las velocidades de banda ancha.
Esto resulta especialmente relevante en África Occidental, donde el crecimiento del uso de internet y de los servicios digitales está aumentando la presión sobre las redes existentes.
Una infraestructura internacional más robusta también puede favorecer a empresas que necesitan comunicarse con servidores y clientes ubicados fuera del continente.
El modelo de “cable abierto”
Uno de los elementos destacados de Via Africa es su modelo de infraestructura open cable, o cable abierto.
En lugar de estar concebido exclusivamente alrededor de un único operador, el proyecto se estructura mediante un consorcio en el que diferentes participantes pueden invertir y participar en las decisiones relacionadas con el diseño, despliegue y operación del sistema.
Orange explica que el modelo permite a los participantes mantener una participación directa en la gobernanza de la infraestructura y que el consorcio permanece abierto a la incorporación de nuevos socios.
La idea es que una infraestructura de este tipo pueda atender las necesidades de diferentes operadores y mercados, en lugar de convertirse en una conexión cerrada para un único usuario.
¿Ya se está construyendo el cable?
No todavía.
Esta es una de las principales precisiones que deben hacerse al hablar de Via Africa.
El anuncio realizado en mayo de 2026 corresponde a la firma de un memorando de entendimiento (MoU) para iniciar el proyecto. En la fase inicial, los integrantes del consorcio deben financiar un estudio de trazado para determinar por dónde debería pasar exactamente el cable. Paralelamente, se prepara el proceso para seleccionar al proveedor encargado de suministrar el sistema.
Por lo tanto, no sería correcto describirlo actualmente como un cable ya instalado o como una conexión submarina que ya está transportando tráfico entre Europa y África.
Orange Wholesale indica que el proyecto está previsto para completarse en 2030, aunque la documentación técnica disponible todavía no establece una fecha definitiva de entrada en servicio.
Un proyecto de largo plazo
La construcción de un cable submarino internacional requiere varios años debido a la complejidad técnica y administrativa del proceso.
Primero se debe estudiar la ruta. Posteriormente se analiza el fondo marino, se definen los puntos de aterrizaje y se establecen las especificaciones técnicas. Después se selecciona el proveedor, se fabrica el cable y se programa su instalación mediante buques especializados.
Una vez instalado, el cable debe conectarse a las estaciones terrestres y posteriormente integrarse con las redes nacionales e internacionales.
Por esa razón, el anuncio de Via Africa representa principalmente el comienzo de un proceso de infraestructura que puede extenderse durante varios años.
¿Por qué los cables submarinos son tan importantes para internet?
Existe una percepción frecuente de que las comunicaciones internacionales dependen principalmente de satélites. Aunque los satélites cumplen una función importante, los cables submarinos son el principal soporte físico del tráfico internacional de datos.
La UIT estima que más del 99 % del tráfico internacional de datos pasa por cables submarinos. Esto convierte a estas infraestructuras en una pieza esencial para actividades que van desde las transacciones financieras hasta los servicios gubernamentales, la educación, la salud y la computación en la nube.
Su importancia también explica por qué una avería puede tener consecuencias mucho mayores de las que aparenta.
Cuando un cable falla, el tráfico puede ser redirigido por otras rutas si existe suficiente capacidad disponible. Sin embargo, si varios cables resultan afectados simultáneamente o una región depende demasiado de unas pocas conexiones, pueden producirse interrupciones importantes.
Una infraestructura invisible, pero estratégica
Los cables submarinos forman una especie de red de carreteras digitales debajo de los océanos.
A diferencia de las carreteras tradicionales, no son visibles para la mayoría de las personas y se encuentran protegidos en buena parte de su recorrido, pero cumplen una función comparable: permiten transportar información entre diferentes regiones.
El crecimiento de la inteligencia artificial, los servicios de computación en la nube, el almacenamiento remoto, las plataformas digitales y el consumo de contenidos está haciendo que esta infraestructura sea cada vez más estratégica.
La UIT reporta que el número de sistemas submarinos continúa creciendo y que la inversión en este sector pasó de aproximadamente 800 millones de dólares en 2015 a 9.700 millones de dólares en 2025. El organismo también señala que las grandes compañías tecnológicas están teniendo un papel cada vez más importante en la financiación de nuevas infraestructuras.
El reto no termina cuando se instala el cable
Construir Via Africa no resolvería por sí solo todos los problemas de conectividad de África Occidental.
Una conexión internacional necesita estar acompañada por redes terrestres capaces de transportar los datos desde las estaciones de aterrizaje hasta las ciudades, empresas, hogares y centros de datos.
Esto significa que la conectividad internacional y la conectividad nacional deben desarrollarse conjuntamente.
Un país puede tener acceso a varios cables submarinos, pero si la infraestructura terrestre es insuficiente, costosa o está concentrada en determinadas zonas, los beneficios de esa capacidad internacional pueden no llegar de manera uniforme a toda la población.
El Banco Mundial ha señalado precisamente la importancia de combinar la expansión de las conexiones internacionales con el desarrollo de redes nacionales y acceso asequible.
Más que velocidad: seguridad y continuidad
El verdadero valor de Via Africa no está únicamente en la cantidad de datos que podría transportar.
Su importancia estratégica está en crear una nueva alternativa para las comunicaciones internacionales de África Occidental.
En un escenario en el que las economías dependen cada vez más de servicios digitales, una interrupción de internet puede afectar mucho más que las redes sociales. Puede repercutir en pagos electrónicos, banca, empresas, plataformas gubernamentales, educación, comunicaciones y servicios digitales.
Por eso, la diversificación de las rutas se ha convertido en una prioridad internacional. La UIT ha recomendado aumentar la redundancia, mejorar la identificación y vigilancia de riesgos, acelerar la capacidad de reparación y fortalecer la cooperación entre gobiernos y empresas.
¿Qué viene ahora para Via Africa?
El siguiente paso es realizar el estudio de trazado del cable. Este proceso tendrá que determinar una ruta que sea técnicamente viable, económicamente razonable y suficientemente resistente frente a los principales riesgos identificados.
Después deberá avanzar el proceso de contratación del proveedor encargado del cable y de su despliegue.
El consorcio también podría incorporar nuevos participantes a medida que avance el proyecto. La estructura abierta planteada por los promotores permite que otros operadores e inversores puedan sumarse a la iniciativa.
Si el calendario planteado se mantiene, el objetivo es que Via Africa esté terminado alrededor de 2030. Sin embargo, todavía quedan varias etapas técnicas y contractuales antes de que pueda convertirse en una infraestructura operativa.
Una nueva pieza del mapa digital mundial
Via Africa representa una tendencia más amplia: la expansión y diversificación de la infraestructura que sostiene el internet global.
Europa y África ya cuentan con diferentes conexiones submarinas, pero el crecimiento del tráfico de datos, el envejecimiento de algunos sistemas y la necesidad de contar con rutas alternativas están impulsando nuevos proyectos.
En este escenario, Via Africa busca añadir una nueva conexión atlántica que recorra la costa occidental africana y amplíe las posibilidades de conexión con Europa y, mediante extensiones previstas, con el sur del continente.
El proyecto todavía no es una realidad física bajo el océano. Es, por ahora, una iniciativa en fase de planificación que deberá superar estudios técnicos, procesos de contratación y posteriormente las complejas etapas de fabricación e instalación.
Sin embargo, su importancia ya puede entenderse desde ahora: en una economía en la que prácticamente todas las actividades dependen de la circulación constante de información, la capacidad de construir nuevas rutas para los datos puede ser tan estratégica como construir nuevas carreteras, puertos o líneas eléctricas.
Y en el caso de África Occidental, donde las interrupciones recientes demostraron las consecuencias de depender de una infraestructura limitada, disponer de una nueva ruta submarina podría convertirse en una pieza fundamental para construir una red digital más resistente durante la próxima década.




