La felicidad es ese estado ideal que todo ser humano ansía alcanzar a lo largo de su vida. Una idea reflejada en una de las primeras frases de felicidad de la historia, en este caso atribuida al padre de la filosofía en Europa, Aristóteles: “La felicidad es la finalidad última de la existencia humana”.
Esta meta, la de alcanzar la felicidad, es común a cualquier época, pero es evidente que no siempre es posible conocerla o hacer que se quede permanentemente en nuestras vidas. Por ello, cada vez es más frecuente hablar sobre las claves para ser feliz en la vida o, al menos, intentarlo.
Ante todo, es tener claro que está en nuestras manos alcanzar ese estado ideal que nos guíe y acompañe en nuestra vida. De nosotros depende que los pasos vitales que demos vayan aproximándose a la felicidad, o a la satisfacción personal, que al fin y al cabo van de la mano.
La condición humana muchas veces se caracteriza por “complicarse demasiado la existencia”, o lo que es lo mismo, por “hacer una montaña de un grano de arena”. Lo más probable es que, en más de una ocasión, nos hemos planteado si realmente estamos malgastando ciertas etapas de la vida dándole demasiada importancia a aspectos o circunstancias que realmente no son tan vitales.
Es evidente que durante nuestra existencia vamos moldeando nuestra vida a las prioridades que se nos plantean como “imprescindibles” para poder ser felices. Unas necesidades vitales que no siempre son las mismas para todos. Y es que, lo que realmente nos hace feliz es tan relativo…
Sean cuales sean los intereses y prioridades reales en la vida, es de saber que en nuestra mente, en nuestro interior, contamos con una gran fortaleza que nos ayudará y guiará hacia la gran meta de la felicidad. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que esa felicidad no es perenne y, al igual que viene, se va; pero al menos, intentamos retenerla en nuestras vidas el mayor tiempo posible.
Entre los consejos para llegar a la felicidad están el estar contento con uno mismo, buscar la satisfacción en las pequeñas cosas que nos ofrece el día a día, evitar la frustración ante los retos que no hemos podido alcanzar, evitar crearse problemas innecesarios, hacer y luchar por que las cosas sucedan, nadie vendrá a casa a traernos la felicidad, hay que buscar la felicidad en el trabajo bien hecho, rodearse de personas que nos aportan y un punto importante, ser feliz con lo que uno hace.

