Nunca ha sido más difícil comenzar esta columna con los acontecimientos políticos en la Argentina. La votación fue sorprendente con un 56% para el candidato ultra y un 46% para Massa. En Buenos Aires, como es de esperarse hay tristeza y preocupación.
Lo más preocupante a nuestro modo de ver, es que las conquistas sociales de Argentina en los últimos 40 años puedan echarse atrás. Basta pensar en la educación pública gratuita, secundaria y superior que puede quedar reducida a una privatización como se dio en Colombia hace mas de 20 años con las comunicaciones (telecom, los correos nacionales, transporte urbano, empresas de servicios públicos etc.) después de las nacionalizaciones en el primer gobierno López Pumarejo. Luego el gobierno neoliberal de Gaviria que llevó a abrir las fronteras.
En Argentina las cuestión es grave porque el país es modelo de las conquistas sociales del peronismo y el retorno a la democracia hace 40 años.
Es alarmante pensar una situación en un país clave para el continente, como la que provocó Bolsonaro en Brasil o sin ir mas lejos, todo el caos democrático durante la época Trump.
En el campo internacional no entendemos bien qué va a pasar con las relaciones con China y Brasil, las dos naciones indispensables en la economía y comercio exterior. Milei ha dicho en la campaña que rompería relaciones con estos dos países por ser comunistas, pero Brasil es su vecino e indispensable para el comercio exterior de Argentina. China se ha introducido en la economía de tal manera que hoy por hoy resulta imprescindible como aliado económico de la nación.
Otro motivo de preocupación es América Latina que se vislumbraba como un continente de profundos cambios por venir, después de los acontecimientos en Chile y en Colombia hace cuatro y dos años, inicio de un profundo cambio.

