El Leopardo arrancó el segundo semestre con una victoria histórica que vale doble por el escenario y el momento
Atlético Bucaramanga no pudo pedir mejor comienzo para el segundo semestre de 2026: tres puntos de visitante en El Campín ante Millonarios en la primera jornada es el tipo de resultado que define semestres enteros antes de que el torneo encuentre su ritmo. El equipo santandereano demostró desde el primer minuto que la llegada de Pablo Peirano no significó una ruptura sino una evolución: el mismo orden defensivo y la misma disciplina táctica que caracterizaron al Bucaramanga en el primer semestre bajo Alfredo Arias, ahora con las ideas frescas de un técnico uruguayo que conoce perfectamente el fútbol colombiano después de sus pasos anteriores por la liga nacional. El Leopardo llegó a Bogotá sin miedo y se fue con los tres puntos más valiosos de la jornada inaugural.
La victoria tiene además un valor especial en la tabla de reclasificación: Bucaramanga acumula ahora puntos suficientes para estar en la zona de clasificación a torneos internacionales y este arranque con tres puntos fuera de casa lo posiciona como uno de los equipos más serios del segundo semestre. El siguiente partido en casa en el estadio Alfonso López de Bucaramanga será la primera oportunidad de ratificar ante su propia afición que el proyecto tiene la consistencia necesaria para pelear entre los ocho que clasifican a cuadrangulares. Con Emerson Batalla apareciendo desde el banco para dar el golpe definitivo y Fiermarín como el guardián que sostuvo el cero durante 88 minutos, el Leopardo tiene en este plantel los ingredientes para hacer un semestre memorable.




