Brasil se va del Mundial 2026 entre lágrimas y deja atrás el sueño de la sexta estrella
La Canarinha vivió su noche más oscura en años. Quedar eliminada ante Noruega en octavos de final, con Carlo Ancelotti en el banco y una plantilla valorada en más de 1.500 millones de euros, es un golpe que tardará mucho tiempo en digerirse en un país donde el fútbol es religión. Las imágenes de Vinícius Júnior llorando en el césped del MetLife Stadium, Rodrygo con la cabeza entre las manos y Ancelotti consolando a sus jugadores en silencio, recorrieron el mundo entero como símbolo de una derrota que nadie esperaba y que muchos en Brasil ya califican como la mayor vergüenza desde el 7-1 ante Alemania en 2014.
Lo que más duele en Brasil es que el equipo nunca encontró su mejor versión en todo el torneo. La fase de grupos dejó dudas, los dieciseisavos ante Japón fueron más complicados de lo esperado, y en octavos Noruega los superó en todos los aspectos: físico, táctico y mental. Ancelotti, quien llegó con la promesa de construir un Brasil ganador y moderno, deberá afrontar ahora las críticas más duras de su carrera en el país más futbolero del mundo. La sexta estrella que Brasil lleva persiguiendo desde 2002 tendrá que seguir esperando, y la pregunta que recorre el Maracaná, las playas de Copacabana y todo el territorio brasileño es siempre la misma y siempre sin respuesta: ¿cuándo volverá Brasil a ser campeón del mundo?




