Brasil y Perú avanzan en una nueva etapa de integración comercial y logística en la Amazonía, impulsada por acuerdos de cooperación aduanera y por la puesta en marcha de rutas multimodales que buscan facilitar el movimiento de mercancías entre ambos países.
Uno de los principales hitos de este proceso ocurrió en febrero de 2026, cuando un cargamento de torta de soya procedente del estado brasileño de Roraima llegó al puerto de Yurimaguas-Nueva Reforma, en la Amazonía peruana. La operación fue presentada por la Agencia de Promoción de la Inversión Privada del Perú (PROINVERSIÓN) como el primer ejercicio operativo exitoso de transporte multimodal entre ambos países en esta zona.
A este avance se sumó, en marzo, la firma de un Memorando de Entendimiento entre la Receita Federal de Brasil y la SUNAT de Perú, destinado a fortalecer la cooperación aduanera, intercambiar información y facilitar el comercio bilateral.
Aunque estas iniciativas no equivalen a la inauguración confirmada de dos nuevos puestos aduaneros, sí forman parte de una estrategia más amplia para convertir a la Amazonía en un corredor comercial con conexiones terrestres, fluviales y portuarias.
Un corredor que busca cambiar el comercio amazónico
Durante décadas, la geografía ha sido uno de los principales obstáculos para el intercambio comercial entre Brasil y Perú.
La extensa selva amazónica, la distancia entre los principales centros de producción y consumo y la limitada infraestructura de transporte han dificultado que las mercancías circulen de manera rápida y competitiva entre ambos países.
El nuevo enfoque busca aprovechar una combinación de carreteras, vías fluviales y terminales portuarios, en lugar de depender exclusivamente de las rutas comerciales tradicionales.
El primer transporte multimodal realizado en febrero permitió comprobar que una carga procedente de Roraima podía desplazarse por territorio brasileño y continuar posteriormente mediante conexiones fluviales y terrestres hasta llegar a Yurimaguas, en Perú.
PROINVERSIÓN calificó la operación como un hito para la integración logística amazónica y señaló que la experiencia abre nuevas posibilidades para reducir costos de transporte y fortalecer los mercados regionales.
La torta de soya, el primer gran ejemplo de la nueva ruta
El producto que permitió probar el corredor fue torta de soya, un subproducto utilizado principalmente como alimento para animales y que tiene importancia para las cadenas agropecuarias.
La carga partió del estado brasileño de Roraima y llegó al Terminal Portuario de Yurimaguas-Nueva Reforma.
El movimiento resulta especialmente relevante porque demuestra que el corredor puede utilizarse para transportar productos vinculados con la actividad agropecuaria desde el norte de Brasil hacia mercados y centros de distribución peruanos.
Según PROINVERSIÓN, la operación también evidencia el potencial de las rutas amazónicas para ampliar las alternativas de transporte y mejorar la competitividad de determinadas mercancías.
Brasil es, además, uno de los grandes productores y exportadores agrícolas del mundo. La disponibilidad de productos como la soya y sus derivados convierte a sus regiones del norte en potenciales proveedores para los mercados amazónicos de Perú.
La posibilidad de conectar estas zonas mediante rutas multimodales puede reducir la dependencia de trayectos más largos hacia otros puntos de salida comercial.
El acuerdo aduanero entre Brasil y Perú
El componente logístico está acompañado por una mayor coordinación entre las autoridades aduaneras.
El 19 de marzo de 2026, la Receita Federal de Brasil y la SUNAT firmaron en Lima un Memorando de Entendimiento para ampliar la cooperación bilateral.
El acuerdo contempla mecanismos de intercambio de información, asistencia mutua, capacitación técnica, intercambio de buenas prácticas y posibilidad de operaciones binacionales conjuntas. Estas operaciones podrían desarrollarse en fronteras terrestres, fluviales y aéreas.
La cooperación tiene dos objetivos que pueden parecer contradictorios, pero que en realidad forman parte de una misma estrategia: facilitar el comercio legítimo y, al mismo tiempo, fortalecer los controles contra actividades ilícitas.
Una aduana más coordinada permite que las autoridades compartan información sobre las mercancías y los operadores, mientras que los procedimientos digitales y la gestión de riesgos pueden ayudar a evitar que todos los cargamentos tengan que someterse a procesos idénticos de inspección.
De esta manera, los controles pueden concentrarse en operaciones consideradas de mayor riesgo y facilitar el tránsito de mercancías que cumplen con los requisitos establecidos.
¿Por qué los controles aduaneros son importantes para los productos agrícolas?
El transporte de productos agrícolas tiene características particulares.
Algunas mercancías requieren condiciones especiales de almacenamiento y traslado, mientras que otras pueden estar sujetas a controles sanitarios y fitosanitarios antes de ingresar a un país.
En este contexto, reducir los tiempos administrativos puede ser tan importante como mejorar una carretera o construir un puerto.
Un cargamento que permanece demasiado tiempo detenido en un punto fronterizo puede incrementar sus costos logísticos y, dependiendo de la naturaleza del producto, incluso afectar su calidad.
Por eso, la coordinación entre las autoridades aduaneras y las instituciones responsables del control sanitario resulta fundamental para que el corredor pueda funcionar a mayor escala.
El acuerdo entre SUNAT y Receita Federal incluye precisamente mecanismos de cooperación y comunicación que buscan mejorar la eficiencia de los controles y hacer más previsible el comercio bilateral.
La conexión con el océano Pacífico
Uno de los aspectos estratégicos del proyecto va más allá del comercio entre ciudades fronterizas.
El llamado Eje Amazónico Norte busca conectar zonas productivas de Brasil y Perú con infraestructura peruana que permita posteriormente alcanzar el océano Pacífico.
El corredor se articula con la IIRSA Norte y con el Terminal Portuario de Paita, en la costa norte peruana. Esto abre la posibilidad de que determinadas mercancías provenientes de Brasil encuentren una ruta alternativa hacia los mercados internacionales.
La estrategia también adquiere importancia ante la expansión de la infraestructura portuaria peruana y el interés del país por posicionarse como plataforma logística para el comercio sudamericano con Asia.
En ese escenario, la Amazonía podría dejar de ser vista únicamente como una región periférica y convertirse progresivamente en un espacio de conexión entre los mercados brasileños y los puertos peruanos del Pacífico.
Nuevos terminales e infraestructura para ampliar el corredor
El transporte de la torta de soya fue solamente una primera prueba.
Para que el corredor pueda manejar volúmenes comerciales significativos se necesita una infraestructura capaz de recibir, almacenar y movilizar mercancías durante todo el año.
PROINVERSIÓN ha señalado entre las iniciativas relacionadas con el Eje Amazónico Norte los nuevos terminales portuarios de Saramiriza y Sinchicuy, en la región amazónica peruana, con una inversión estimada de 205 millones de dólares.
También se encuentra en preparación la denominada Hidrovía Amazónica 2.0, concebida para mejorar las condiciones de navegación de las cargas durante todo el año.
El objetivo es que las diferentes obras no funcionen como proyectos aislados, sino como partes de un mismo sistema logístico.
Esta diferencia es fundamental. Construir un puerto sin garantizar conexiones terrestres o fluviales suficientes no resuelve por sí solo los problemas de transporte.
De igual manera, una carretera puede tener poca utilidad comercial si no existe una infraestructura portuaria capaz de recibir las mercancías que circulan por ella.
La digitalización también será clave
Otro de los componentes de la estrategia es la digitalización de los procesos logísticos.
El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo del Perú encargó a PROINVERSIÓN avanzar en la implementación de un Port Community System (PCS).
Este tipo de plataforma busca mejorar la interoperabilidad entre los distintos actores de una cadena logística, permitiendo que operadores, autoridades y terminales puedan intercambiar información de manera más eficiente.
La digitalización puede contribuir a reducir trámites repetidos y mejorar la coordinación entre las instituciones que participan en una operación de comercio exterior.
En corredores complejos como el amazónico, donde una misma carga puede pasar de transporte terrestre a fluvial y posteriormente volver a una ruta terrestre, disponer de información coordinada puede resultar especialmente importante.
Una frontera con potencial comercial, pero también con desafíos
El fortalecimiento de la conexión Brasil-Perú no significa que todos los obstáculos estén solucionados.
La Amazonía continúa enfrentando grandes desafíos de infraestructura, conectividad, costos logísticos y capacidad institucional.
El Banco Interamericano de Desarrollo ha señalado que las regiones fronterizas amazónicas poseen un potencial importante para actividades como la agricultura, el comercio y la bioeconomía, pero que para aprovecharlo se requieren inversiones coordinadas en conectividad, formalización comercial y apoyo a las empresas.
La realidad geográfica también representa un desafío permanente.
Las distancias son enormes y las condiciones climáticas pueden afectar carreteras, ríos y otras infraestructuras. A ello se suman las necesidades de las comunidades que viven en las zonas fronterizas y las exigencias de protección ambiental.
Por eso, ampliar el comercio amazónico requiere equilibrar los objetivos económicos con la protección de los ecosistemas y el desarrollo de las poblaciones locales.
Una relación comercial que busca una nueva escala
La cooperación entre Brasil y Perú en materia aduanera tampoco comenzó en 2026.
Ambos países ya habían trabajado en años anteriores para fortalecer los vínculos comerciales de la frontera amazónica.
En 2022, por ejemplo, las cancillerías de ambos países acordaron promover nuevos flujos de comercio e inversión e identificar soluciones logísticas multimodales que permitieran aprovechar mejor la carretera Interoceánica.
En aquella oportunidad también se plantearon corredores que conectaran zonas de Perú y Brasil mediante carreteras, rutas fluviales y conexiones aéreas.
Lo que está ocurriendo ahora representa una continuación de esa estrategia, pero con un énfasis mayor en la integración de las cadenas logísticas.
La llegada de la torta de soya desde Roraima a Yurimaguas demuestra que la infraestructura existente puede utilizarse para operaciones concretas, mientras que el acuerdo entre SUNAT y Receita Federal establece mecanismos institucionales para acompañar el crecimiento del comercio.
¿Se inauguraron realmente dos nuevos puntos aduaneros?
Este es un aspecto que debe aclararse para evitar una publicación con información incorrecta.
No encontré, en las fuentes oficiales y periodísticas consultadas, confirmación de que Brasil y Perú hayan inaugurado exactamente dos nuevos puntos de control aduanero en 2026 con el objetivo específico de acelerar el transporte de insumos agrícolas.
Lo que sí está comprobado es la firma del acuerdo de cooperación aduanera de marzo y la puesta en funcionamiento de una ruta multimodal que permitió transportar torta de soya desde Roraima hasta Yurimaguas.
El propio memorando contempla la posibilidad de operaciones conjuntas en fronteras terrestres, fluviales y aéreas y establece canales permanentes de comunicación entre las dos administraciones aduaneras.
Por ello, sería más preciso hablar de fortalecimiento de los controles y de la cooperación aduanera, en lugar de afirmar que fueron inaugurados dos nuevos puestos sin una fuente oficial que lo confirme.
Un corredor que podría ganar importancia en los próximos años
El éxito del primer transporte multimodal abre la puerta a que otras mercancías puedan utilizar rutas similares.
Para Brasil, especialmente para regiones alejadas de los grandes puertos del Atlántico, contar con una salida alternativa hacia el Pacífico puede representar una oportunidad para diversificar sus rutas comerciales.
Para Perú, el desarrollo de estas conexiones puede fortalecer su papel como plataforma logística entre Brasil y los mercados del Pacífico.
El verdadero desafío será pasar de operaciones piloto a flujos comerciales regulares, previsibles y competitivos.
La infraestructura deberá acompañar el crecimiento de las cargas, mientras que las autoridades tendrán que mantener un equilibrio entre controles eficientes, seguridad, trazabilidad y rapidez.
En ese escenario, la cooperación entre SUNAT y Receita Federal puede convertirse en uno de los componentes fundamentales del corredor.
Por ahora, el primer cargamento de torta de soya procedente de Roraima ya dejó una señal concreta: la conexión logística entre Brasil y la Amazonía peruana no se limita a una propuesta sobre el papel, sino que comenzó a probarse con operaciones comerciales reales.




