Por: Carlos Álvarez León
El golpe en Bolivia contra el presidente Arce, puso en vilo al país, y a toda América latina, de haber tenido éxito todo el Continente estuviera en ascuas por el regreso de una época aciaga cuando varios países estuvieron en manos militares golpistas. Afortunadamente fue una «ola» si se nos permite, superada donde ha despertado la conciencia que cada país nos pertenece íntegramente a los americanos desde el Rio Bravo hasta la Patagonia.
Para que se entienda lo último, la mayor parte de los golpes en nuestro continente fueron patrocinados por el extranjero, bien por discordancia ideológica, como en Chile, o bien por acceder de esta manera a los recursos naturales, necesarios para su industria desarrollada, no solo del petróleo (México, Belice), sino de los nuevos elementos para la industria actual, incluida por supuesto para la guerra.
Así lo afirma el presidente Arce cuando dice en una entrevista para el País de España: «Detrás del levantamiento militar del 26 de junio pasado, hay interese extranjeros que quieren quedarse con los recursos naturales del país.» Se refiere al litio principalmente, que tiene la principal reserva mundial. Como señalamos arriba ha sido el móvil constante en Iberoamérica y por supuesto en todo el llamado tercer mundo.
Por otro lado es innegable que el partido MAS, (Movimiento al socialismo), fundado por Evo Morales y Arce actual presidente, se encuentra en una lucha interna entre el expresidente y el actual. Pero no es menos cierto que durante los años de Evo, Bolivia salió de una marginalidad endémica.
Después de esta peligrosa experiencia golpista, es de esperarse un acuerdo patriótico entre los dos líderes que fueron los autores del salto positivo de Bolivia, uno como presidente y Arce como su ministro de economía. Bolivia tiene una historia patética desde que fue parte de las Provincias Unidas Del Rio de la Plata, (Alto Perú).

