Bolívar llega al partido más importante de su temporada con la fortaleza de la altura como escudo
El club paceño construyó en los últimos años una identidad continental que lo convierte en uno de los equipos más temidos del fútbol sudamericano cuando juega en casa. En el Hernando Siles, a 3.650 metros sobre el nivel del mar, Bolívar es prácticamente invencible: los equipos visitantes llegan con el sistema cardiovascular al límite, los músculos acidificados desde los primeros minutos y la respiración entrecortada que ningún entrenamiento en tierras bajas puede preparar completamente. El técnico colombiano Alejandro Restrepo, quien llegó recientemente al banco y está buscando su primera gran actuación continental, tiene la misión de aprovechar esa ventaja natural para liquidar la serie antes de viajar a Porto Alegre.
El plan de juego de Bolívar es tan conocido como efectivo en esta cancha: presión alta desde el primer minuto para aprovechar el desgaste físico inicial del rival, salidas rápidas por las bandas con José Sagredo y los extremos, y aprovechar el balón parado donde la fortaleza física de sus defensores centrales Xavier Arreaga y Santiago Echeverría marca la diferencia. Carlos Lampe, uno de los arqueros más experimentados del continente con más de 100 partidos de Copa, es la garantía de un arco que concede pocos goles en esta cancha. Esta noche Bolívar no solo juega por la Copa Sudamericana sino por el orgullo del fútbol boliviano ante un gigante brasileño que llega herido pero que en la vuelta puede ser completamente diferente.



