El Xeneize respira después de una primera victoria que llegó en el momento más necesario
Boca Juniors consiguió este miércoles el resultado que tanto necesitaba en el Torneo Clausura 2026 y la victoria 1-0 ante Estudiantes en la cancha de Huracán cambió completamente el ambiente en un club que venía de uno de los inicios de semestre más vergonzosos de su historia reciente: la goleada 3-0 ante Deportivo Riestra en el debut había generado una crisis de confianza enorme en el vestuario y en la hinchada xeneize que no podía creer que uno de los clubes más grandes del fútbol sudamericano cayera de esa manera ante un rival de menor jerarquía. El empate 2-2 ante Newell’s no había calmado las aguas y el técnico Rodolfo Arruabarrena llegaba a este partido contra Estudiantes con la presión de quien sabe que otra derrota podría comprometer su continuidad antes de que el Clausura tomara forma definitiva.
Lo que hace especialmente valioso el triunfo para el Vasco Arruabarrena es que llegó con una actuación sólida donde Boca tuvo la pelota, generó situaciones de peligro y no sufrió en ningún momento la presión de un Estudiantes que no jugó bien y que tampoco encontró los argumentos para incomodar al Xeneize cuando más necesitaba el resultado. Santiago Ascacíbar con su gol ante su exclub demostró que tiene el carácter y la calidad para ser un jugador importante en el proyecto azul y amarillo, y la manera en que Boca administró el partido después del gol refleja una solidez mental que los primeros dos partidos del torneo no habían mostrado. Con 4 puntos y el próximo partido ante Vélez Sarsfield en el horizonte, el Xeneize tiene ahora la oportunidad de encadenar dos victorias consecutivas que lo metan de lleno en la pelea por los playoffs del Clausura y que devuelvan al club la imagen de equipo grande que la derrota ante Riestra había dañado seriamente.



