La temporada 2026 de Boca Juniors es hasta ahora la más turbulenta y decepcionante de los últimos años para el club más popular de Argentina. El primer semestre fue un desastre en todos los frentes: eliminación en octavos del Torneo Apertura ante Huracán por 3-2 en tiempo suplementario y la imagen más vergonzante del año, la eliminación en fase de grupos de la Copa Libertadores ante Universidad Católica el 28 de mayo, algo que no le ocurría al Xeneize desde 1994. Ese fracaso continental le costó el cargo a Claudio Úbeda y abrió la puerta al regreso de Arruabarrena. Sin embargo hay una noticia positiva en medio de todo ese panorama gris: Boca se clasificó a la Copa Sudamericana como tercer equipo de su grupo en la Libertadores y ya ganó el partido de ida ante O’Higgins 1-0 esta semana.
En la tabla anual Boca ocupa el tercer lugar con 30 puntos, a cuatro del líder Independiente Rivadavia y a tres de Estudiantes, lo que lo coloca en zona de clasificación a la Copa Libertadores 2027 pero sin margen para ceder terreno en el Clausura. El objetivo del segundo semestre es triple: ganar el Clausura para obtener el título local que tanto necesita la hinchada, avanzar en la Copa Sudamericana donde enfrenta a O’Higgins el jueves en Rancagua y mantener el tercer lugar en la tabla anual que garantiza el pasaje a la Copa Libertadores 2027. Con Villa, Paredes, Montero y Merentiel como las cuatro grandes incorporaciones o regresos del mercado de mitad de año, Boca tiene esta noche en el Guillermo Laza de Riestra el primer escalón de un Clausura que el Xeneize no puede permitirse perder.




