El Xeneize avanza a octavos con más alivio que alegría y enfrenta a Recoleta de Paraguay en la siguiente fase
Boca Juniors clasificó a los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026 de la manera más sufrida posible: ganando 1-0 en la ida en la Bombonera con gol de Miguel Merentiel, perdiendo 1-0 en la vuelta en Rancagua ante un O’Higgins que fue mejor en los 90 minutos y finalmente imponiéndose 4-3 en la tanda de penales gracias a las atajadas de Álvaro Montero y la efectividad de Leandro Paredes, Miguel Merentiel, Jorge Figal y Lautaro Blanco desde los doce pasos. Una clasificación que en el vestuario del Xeneize se celebró con más alivio que euforia porque todos saben que el nivel mostrado en Chile no alcanza para soñar con ir lejos en un torneo donde los rivales serán cada vez más exigentes en las siguientes fases.
El premio que espera en los octavos de final es Recoleta de Paraguay, un rival en papel más accesible que O’Higgins pero que en el fútbol sudamericano ningún equipo puede subestimar después de lo que ha demostrado esta Copa Sudamericana con resultados sorprendentes en cada fecha. Para Boca la prioridad inmediata antes de pensar en Recoleta es resolver la crisis en el torneo local donde viene de ser goleado 3-0 por Deportivo Riestra y donde el Clausura arrancó con el pie completamente equivocado. Arruabarrena necesita encontrar urgentemente el equipo que sus hinchas esperan ver porque si Boca llega a los octavos de la Sudamericana con el mismo nivel mostrado en Rancagua la aventura continental podría terminar antes de lo que la historia del club merece.




