RICARDO SARASTY

No seamos bobos

Si usted es matemático o aficionado a sacar cuentas, resolver ecuaciones, calcular probabilidades o simplemente a tener claro que dos más dos suman cuatro y no seis para que no pecar por incauto, lo invito a que haga buen uso de su tiempo libre en buscar la formula con la cual explicar por qué después de ser alcalde o gobernador se debería mostrar solo saldos en rojo en las cuentas personales de los funcionarios salientes.

Cuando, para poner un solo ejemplo, para el cargo de alcalde de municipios como Pasto se estipula un sueldo de 7.858.506 pesos, los que multiplicados por 12 meses dan un monto de 94.302,2 pesos.

A esta cantidad se le debe de restar las deducciones por impuestos, las correspondientes a los parafiscales y otros costos que se cargan a la nómina, lo que por supuesto disminuye lo recibido como salario aproximadamente en 2 millones.

Para continuar con el ejercicio matemático si quien vaya a ocupar el cargo de alcalde del municipio de Pasto, por ahora, recibe por su trabajo un salario de cercas de 90 millones en un año, en el transcurso de los 4 años de su periodo de gobierno alcanza a recibir 432,000,000, cantidad a la que se le debe adicionar las primas de ley, los gastos de representación y los viáticos, que aumentan la cuenta en lo que podría ser una cifra cercana a los 600 millones.

Este resultado obtenido a la ligera con el supuesto de que no deben de existir dineros extras provenientes de carteras diferentes a las institucionalmente legales lleva a pensar en que no compensa lo ganado en calidad de justo salario obtenido por el desempeño de un trabajo una vez se ocupa el cargo. Lo que a leguas se ve como inversión en las campañas es harta plata.

Todas ellas están llenas de colores y sonidos, diseñadas con bastante estrategia para que nada ni nadie se quedé sin saber quien es el candidato y qué reza su slogan.

Por lo que el portafolio publicitario al que acuden es variado y costoso en tanto que  los spots publicitarios hacen uso de Vallas, pantallas electrónicas, mensajes en todas las redes sociales y los acostumbrados volantes que se reparten en las esquinas o simplemente se dejan debajo de las puertas y nada es realmente gratis, ni siquiera la gasolina de los carros que se ven desfilar llevando al futuro alcalde de aquí para allá porque hasta el transporte del candidato,  así se haga en el vehículo del aspirante, se tiene en la parte contable como un rubro más representado  en los costos por desplazamiento, tan caro como el de las respectivas camisetas, banderas, cachuchas, bandas que amenizan las reuniones de los barrios y veredas y del alquiler de tarimas con equipos de sonido. Por lo que a nadie le sorprenda que la cantidad de dinero gastado sea billonaria o se que se encuentre por sobre los mil millones de pesos (1000.000.000)

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Observado bien el resultado del ejercicio matemático la conclusión es otra pregunta: ¿Para qué tanta inversión? Y la respuesta debe de obtenerse, ya no en el orden de la aritmética simple, si no de lo social, en tanto que lo que mueve a este gasto es un fenómeno originado en la necesidad de llegar a persuadir al individuo para que como tal conforme una masa con poder decisorio.

¿Será que estos señores y estas señoras cuya sola pose debe hablar de todas las características éticas y morales propias de un gobernante, las tienen? De ser así ¿están tan arraigadas que fácilmente puede creerse en una vocación de servicio igual o quizá mas que la del mismo San Francisco de Asís? Así como se ha gobernado este municipio cualquiera responde, si ya voy Toño.  @Risar0