Rodolfo Pantoja

Bienvenida sor Gloria Cecilia

En la semana que termina, el departamento de Nariño fue escenario del regreso de la religiosa Gloria Cecilia Narváez, quien luego de haber permanecido por 56 meses en poder de grupos extremistas en el África pudo nuevamente encontrarse con su familia.

Sin lugar a duda se trata quizá de uno de los hechos más importantes de los últimos meses, si se tiene en cuenta los relatos que la religiosa compartió con HSB Radio, en la serie de encuentros en donde tuve la oportunidad de dialogar con la liberada.

Encontrarse con sor Gloria Cecilia Narváez es encontrarse con una persona sencilla, imagen propia de nuestros campesinos, toda vez que es ella la que orgullosamente narra sus vivencias en el campo, en donde tuvo que enfrentar muchas dificultades para poder ocupar el cargo que hoy tiene dentro de la comunidad Franciscana.

 

«Queda claro que el perdón es un don que pocas personas lo pueden tener, toda vez que el ser humano por naturaleza tiene la posición de guardar los resentimientos por muchos años».

 

Pero más allá de su narración que a todas luces es interesante, para conocer su pasado, es quizá una muestra de humildad la que refleja al escuchar sus relatos de los momentos infames que tuvo que pasar en su secuestro, pero que pese a ello, sigue manteniendo una fe firme en un mejor futuro y sobre todo la manera como en ningún momento refleja odio o rencor alguno, por los tratos recibidos y al contrario, lo que refleja es una mensaje de perdón y reconciliación, para con sus captores que durante muchos años la tuvieron en las condiciones más crueles.

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Hoy más que nunca, y con la actitud de la hermana Gloria Cecilia Narváez, queda claro que el perdón es un don que pocas personas lo pueden tener, toda vez que es quizás una de las actitudes de sentirla, pero también de demostrarla, toda vez que el ser humano por naturaleza tiene la posición de guardar los resentimientos por muchos años.

Hoy el regreso de la religiosa Gloria Cecilia Narváez, a más de ser un motivo de alegría para todas las personas, incluso para quienes tengan otras creencias diferentes a las religiosas, toda vez que por encima de estos hechos se refleja en ella una mujer víctima de los malos tratos de sus captores y por supuesto con daños emocionales que, aunque hoy no los demuestre, seguramente serán irreparables. Por todo lo anterior bienvenida a la libertad sor Gloria Cecilia.

Por.- Rodolfo Pantoja Pantoja