Betoma: el hallazgo arqueológico que redefine la historia prehispánica en Colombia

Un equipo de investigadores ha identificado en la Sierra Nevada de Santa Marta uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XXI en el país. Se trata de Betoma, una extensa red de poblados indígenas que podría transformar la comprensión del urbanismo prehispánico en esta región.

El proyecto, liderado por el arqueólogo Daniel Rodríguez Osorio, comenzó en 2019 con recorridos de campo en la cuenca alta de la quebrada La Aguja. Allí se detectaron inicialmente más de mil terrazas construidas en piedra. Sin embargo, el uso de tecnología Lidar —un sistema de escaneo láser aéreo— permitió dimensionar la verdadera magnitud del sitio: se han documentado al menos 8.334 estructuras distribuidas en un área de más de 18 kilómetros cuadrados.

A diferencia de Ciudad Perdida, Betoma no corresponde a una única ciudad concentrada, sino a una conurbación: una red densa de asentamientos interconectados sin un centro dominante. Este patrón sugiere una forma de organización territorial distinta a la que se creía predominante entre los antiguos pueblos tairona.

Los estudios indican que la ocupación del área comenzó alrededor del siglo V, con pequeños asentamientos dispersos, y que su mayor crecimiento se produjo entre los siglos XIV y XVI. La distribución homogénea de terrazas y caminos revela una planificación compleja y una población numerosa que habitó la zona durante siglos.

El hallazgo no solo tiene relevancia nacional. Investigadores internacionales consideran que Betoma ofrece nuevas claves para entender cómo se desarrollaron grandes centros poblados en ambientes tropicales, especialmente aquellos que funcionaban sin un poder central evidente. Incluso, por su extensión, el sitio se compara con referentes arqueológicos de América Latina, aunque con un modelo urbano diferente.

Especialistas y comunidades locales coinciden en que el principal reto ahora es la protección del lugar. El creciente interés científico y turístico obliga a diseñar estrategias que permitan investigar y, al mismo tiempo, preservar el patrimonio y el equilibrio ambiental del territorio.

Betoma emerge así como una pieza clave para reconstruir la historia antigua de Colombia y para replantear lo que se sabía sobre la ocupación humana en la Sierra Nevada, un territorio que todavía guarda numerosos secretos bajo la selva.

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